Boris Viskin: experiencia rizomática

 

Nacido en la Ciudad de México en los años 70 y en el seno de una familia judía, Boris Viskin, descubre su vocación artística en Florencia, Italia –dónde vivió durante 3 años– después de haber pasado su juventud en Israel. A su regresó, incursionó en el grabado y la litografía en la Academia de San Carlos. Desde siempre, supo que lo suyo eras las imágenes, de hecho, él mismo asegura que siempre se sintió incómodo con las palabras. Sin embargo, resulta difícil de encasillar la obra de Boris Viskin, quién a ratos se considera pintor, y en otros, un artista conceptual.

Su trayectoria artística ha sido igual de versátil que su bagaje cultural, pues va desde lo abstracto hasta lo figurativo. Su obra se ha caracterizado por ser sumamente crítica con la religión, la política e inclusive la misma historia del arte. Con un tono irónico, pero sin caer en lo vulgar, Viskin problematiza las estructuras a las que tanto nos aferramos, consiguiendo que el visitante reflexione sobre temas de extrema relevancia –de forma lúdica y entretenida– dejando de ser un espectador pasivo.

Boris Viskin | Silla mirando sus partes (entre Platón y Heidegger)

Sin caer en la imitación o el pastiche, Viskin, hace de su obras un gran hipertexto que remiten y reinterpretan textos culturales de reconocidos pintores, escritores, músicos y cineastas, generando una experiencia rizomática en el espectador. De múltiples referencias, cada una alude a obras maestras, ya sea literarias como el homenaje que hace a la novela Hiroshima Mon Amour de la escritora nacida en Saigón, antigua indochina francesa, Marguerite Duras, que más tarde sería adaptada al cine por el director francés Alain Resnairs; o filosóficas como la Silla mirando sus partes (entre Platón y Heidegger), la cual inevitablemente nos remite a la mítica instalación del artista conceptual Joseph Kosuth Una y Tres Sillas (1954).

Más allá del deleite visual e intelectual, esta exposición, que estará vigente hasta el próximo 14 de agosto en el Museo de Arte Moderno (MAM), dará ganas de revisitar la obra de este artista mexicano para degustar detenidamente sus innovadoras creaciones.

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