CHILE. El Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Quinta Normal nos presenta la muestra Camino De Servidumbre II del artista Zhao Gang (Beijing, 1961). Bajo la curaduría del chileno Christian Viveros-Fauné, la exhibición se emplaza en tres salas de la planta superior del museo. Pinturas de gran formato, un grupo de fotografías en blanco y negro y dos videos componen un proyecto comenzado por el artista hace aproximadamente dos años.

El título de la muestra está tomado de la obra The road to serdom, escrita por el filósofo y economista Friedrich Von Hayek, en 1944. El autor argumenta que los totalitarismos (fascismo, socialismo) al tener sus raíces en la estructuración de una economía centralizada, empoderan al estado por sobre el individuo, generando dinámicas de coerción en orden a mantener un equilibrio. La solución razonable, desde la voz de Hayek,  sería el establecimiento de un modelo de economía “liberal”.

Por otro lado, el punto de partida que sirve al artista como referente es una imagen de algunos integrantes de la elite intelectual de China formados en Occidente (y vinculados al movimiento del 4 de Mayo, durante el despertar nacionalista de China en 1919) y quienes, a su regreso, durante el periodo de establecimiento del comunismo, enfrentaron un drástico destino.

En momentos previos a la inauguración de la exhibición tuve la oportunidad de conversar con el artista para conocer sus propósitos artísticos y para discutir cómo repercute, en su obra, el peso de ciertos procesos históricos.  En el caso particular de la obra presentada en Chile, una serie de rasgos auto-biográficos se intersectan con consideraciones en torno a experiencias de orden colectivo.

Zhao Gang, quien actualmente reside en la ciudad de Nueva York, proviene de una generación cuyos años formativos transcurrieron entre la China de Mao y la transición a Deng Xiaoping. Hacia fines de los años 70 comienza a vincularse y exhibir sus primeros trabajos con el llamado Star Group, referidos como la promesa del “Nuevo Arte Chino” de la época.  Durante un breve periodo y en medio de una transición se generó un espacio para la experimentación y el cuestionamiento hacia la función del arte como una estrategia de propaganda ideológica. Por aquel entonces Zhao Gang realiza pinturas inspiradas en imágenes encontradas en libros de arte impresionista del siglo XIX.

“En realidad, el Star Group era sólo parte del movimiento intelectual de fines de los 70. Había poesía, literatura, discusiones políticas… todo está sucediendo a fines de los 70. Participé en lo que llamaban Poetry Group, e incluso había algunas revistas. Para los años 81-82 todo se acabó”.

Aunque el gobierno chino de aquel entonces repudiaba la Revolución Cultural de Mao, reconociendo el estado calamitoso que su liderazgo había dejado en el país, e incluso exhortando a artistas, escritores y periodistas a tomar una postura más crítica, aquello que fuese considerado ataque a la autoridad era severamente castigado.

“La gente comenzó a irse. Casi todos, salvo uno o dos del Star Group, se fueron a Japón. En el año 83 abandoné China. Primero fui a una academia de arte en Holanda. Esta era una Academia, su concepto era el de una academia tradicional europea. La exposición de artistas conceptuales fue fuera de ésta… Pero no me quedé… me fui a América. Asistí a una universidad en Upstate New York. Estaba David Salle, quien era un gran héroe para mi. Robin Winters… Al principio estaba confundido… Honestamente no sabía qué estaba pasando afuera. No importa cómo o por qué, venía de esta China anticuada, de una depresión de 10 años. Sin información. Los comunistas en China se vestían a la usanza del Butoh. La gente usaba la misma ropa. Vivías en medio de algo muy básico… Incluso eran capaces de cerrar una florería”.

Vista de la exposición "Caminos de servidumbre II", de Zhao Gang, en MAC Quinta Normal, Santiago de Chile, 2016. Foto: Clo Catalan
Vista de la exposición "Caminos de servidumbre II", de Zhao Gang, en MAC Quinta Normal, Santiago de Chile, 2016. Foto: Clo Catalan

En Camino de Servidumbre II se pueden apreciar algunos trabajos realizados durante la misma época del regreso de Zhao Gang a China: Revolution Ballet (2007) y The Warlord (2008). En ambas obras, una muchacha vistiendo el uniforme de la revolución realizando un ejercicio de baile y un militar cuyo uniforme y condecoración parecen exceder su tamaño, respectivamente, el gesto pictórico crudo pone en crisis completamente los códigos tácitos que el público podría esperar de una pintura histórica. El artista deja de lado toda idealización, detalle o necesidad de reconstitución. La pintura no es un vehículo ideológico que repite o traduce los detalles de la realidad. Leemos o interpretamos no a partir de la información que el artista “debería” articular para nosotros, sino a partir de la serie de datos que nuestra experiencia o nuestra capacidad perceptiva nos puede evocar.

En el actual estado de las artes visuales, donde vemos proyectos que exaltan rasgos relacionales y de contexto, donde las obras contenidas se desarrollan a través de soportes multimediales o donde los artistas generan campos de significación, en los cuales muchas veces se cuestiona la pertinencia de las técnicas y soportes tradicionales, Zhao Gang  plantea la creación de un sentido y de una proyección estética libre del peso de su propia historia, o de la supuesta historia de la que esta debería dar cuenta.

Materialmente se trata de una obra pictórica, con marcados ecos modernistas. En una deliberada oposición a toda expectativa informada por lo que está en la moda o se piensa como “lo correcto”, la voluntad expresiva de Zhao Gang inevitablemente confluye sobre el lienzo. “Soy un pintor, no quiero hacer otra cosa”.

Vista de la exposición "Caminos de servidumbre II", de Zhao Gang, en MAC Quinta Normal, Santiago de Chile, 2016. Foto: Clo Catalan

Camino de Servidumbre II es recorrida por una notoria polarización de sus conceptos  basales. Las imágenes creadas por el artista finalmente se transforman en el único referente de un relato sin evidencia física concreta.

“Mientras iba construyendo mis ideas, siempre resonaban en mi mente ciertas dualidades, como la palabra ‘conquista’ (conquer) y ‘conquistado’ (conquered). Un amigo me envió un link a través del Facebook chino a una imagen de estos reconocidos intelectuales chinos, después de la persecución. Todos fueron intelectuales que estudiaron afuera. Volvieron a China tempranamente y fueron perseguidos y asesinados. Lo encontré muy interesante. Es casi una noción diplomática: volver a tu país para luego…”

Existen datos genéricos que por el lugar de origen de estos personajes pueden dar pistas de la vida pública que podrían haber tenido. “Tenías que ser privilegiado socialmente para estudiar afuera. Estas personas venían de un buen entorno familiar… la mayoría venía del sur. El sur era mucho más abierto al mundo occidental”.

Vista de la exposición "Caminos de servidumbre II", de Zhao Gang, en MAC Quinta Normal, Santiago de Chile, 2016. Foto: Clo Catalan
Vista de la exposición "Caminos de servidumbre II", de Zhao Gang, en MAC Quinta Normal, Santiago de Chile, 2016. Foto: Clo Catalan

Zhao Gang visitó los lugares donde estos intelectuales habían vivido en busca de material de referencia. “Manejé más de 10.000 kilómetros. Hice el circuito completo buscando los lugares… No encontré ninguna pista o marca en donde ellos podrían haber vivido. Nada”.

Una serie de fotografías titulada Fotos del camino documenta este recorrido de Gang por una serie de espacios atribuidos a estos intelectuales, y los que posiblemente se educaron o hicieron parte de su vida. El conjunto abarca un rango amplio de representaciones genéricas: estatuas, paisajes naturales, calles, plazas, interiores y estructuras arquitectónicas. Esta ausencia de rasgos referenciales concretos permite al artista estructurar el cuerpo de la obra a partir de una reconstrucción personal y de la estructuración de un ejercicio creativo de asociación y significación de imágenes.  La ausencia de referentes (o la desaparición de estos) parecen liberarlo de la responsabilidad del pintor hacia ese “peso ético” de la historia.

Dentro de la serie se incluye la imagen de una sala de colegio vacía e iluminada con luz natural. Esta misma imagen es el modelo para la pintura, también exhibida en la muestra, Sala de Clases para Revolucionarios. La paleta utilizada consiste en los colores que culturalmente asociamos a la revolución: el rojo, el negro y el blanco.

“Encontré la imagen de la sala de clases donde Mao estudió. La escuela privada para los privilegiados del partido, que comenzó a existir a partir de la dieciochava dinastía. Una temprana escuela, altamente privilegiada con ojos occidentales para un montón de gente importante”.

Vista de la exposición "Caminos de servidumbre II", de Zhao Gang, en MAC Quinta Normal, Santiago de Chile, 2016. Foto: Clo Catalan

En la elaboración de todo lenguaje estético la articulación de referentes implica una suerte de gradación entre la realidad y la ficción. Zhao Gang desarrolla una obra cuyo carácter histórico se ve recorrido por una superposición entre lo objetivo y lo subjetivo. En una mirada más atenta nos damos cuenta que la posición de la mirada del artista, al interior de cada pintura, es notoria. Ante la ambigüedad del referente, Zhao Gang “se sitúa” al interior de la imagen, le otorga un punto de vista. El ahora, como lo único real, versus el pasado, como algo de lo que puedo trazar una coordenada vaga.

“Mi última intención fue elaborar en torno a la discusión sobre la identidad. Los artistas siempre contribuyen a ello. Casi todos los artistas han realizado un autorretrato, continuamente van investigando, sumando elementos sobre esta identidad. Así es como existo”.

Como una figura que ha podido elaborar su discurso existiendo entre dos culturas, Zhao Gang parece creer firmemente en que el conocimiento y el disfrute del arte en gran medida están determinados por el contexto, las posibilidades de acceso al conocimiento y las prioridades específicas del momento. Su caso resulta paradigmático: para el artista la elaboración de una poética está ampliamente informada por la conciencia que nuestra función dentro de los sistemas es siempre temporal y utilitaria. Un día cualquiera, simplemente, desaparecemos.

Quizás es cierto que la gran mayoría es raramente capaz de pensar de manera independiente, que en la mayoría de los cuestionamientos aceptan aquellos puntos de vista que vienen listos, y que estarán igualmente contentos si nacen o se encantan con un sistema de valores u otro. En cualquier sociedad la libertad de pensamiento será significativa solamente parta una pequeña minoría”.

Friedrich Von Hayek

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