Esta galería tinerfeña ha acudido a Art Madrid con una selección de obras, entre pinturas y esculturas, del maestro cubano, del que llevan su representación en Europa. Las obras de este artista son de una belleza increíble, y destacan por la simbiosis entre naturaleza y espiritualidad, los dos ejes en los que báscula su propia vida. La galería nació para dar a conocer el trabajo de los artistas canarios, pero han ido añadiendo creadores cubanos, como José Bedia, René Peña, Jairo Alfonso o The Merger, europeos y de otros territorios españoles

Abrieron sus puertas en San Cristóbal de La Laguna (Tenerife) en el año 1989 con la idea de poner el acento en la promoción de los artistas canarios. Y en todos estos años han pasado por sus salas una amplia nómina tanto de creadores contemporáneos, en un recorrido que abarca desde el siglo XVIII al XX, como de jóvenes artistas que han crecido a la par que lo hacía la propia galería

Aguas claras, acrílico sobre lienzo, 85 x 100 cm, 2012. Arriba, Ilusiones, acrílico sobre lienzo, 43 x 55, 2013. Todas las obras, de Manuel Mendive, cortesía de la galería Artizar.

Con el paso del tiempo y como es lógico en todo proyecto que se mantiene vivo, han ido ampliado sus miras hasta llegar a abarcar el arte latinoamericano, sobre todo el de Cuba. Y esto fue gracias a la incorporación de Manuel Mendive (La Habana, 1944) en la galería, lo que les abrió la puerta a otros artistas cubanos como José Bedia (La Habana, 1959), René Peña (La Habana, 1957), Jairo Alfonso (La Habana, 1974) o The Merger (La concentración), un colectivo formado por tres artistas, Alain Pino, Niels Moleiro y Mario Miguel Gonzalez.

Viene de la sierra, de José Bedia, acrílico sobre lienzo, 180 x 233 cm, 2015.

Viene de la sierra, de José Bedia, acrílico sobre lienzo, 180 x 233 cm, 2015.

Y justamente ahora y hasta el 26 de marzo exponen en la galería por primera vez la obra del maestro cubano José Bedia con un proyecto que lleva como título Isla, monte, animal, gente, una sobrecogedora visión de los mitos de Palo Monte (una religión que llegó a Cuba con los esclavos de África Central). También han ido incorporando artistas procedentes de otros territorios nacionales (Amparo Sard, José Luis Serzo o Pamen Pereira) y de Europa, como el británico Dave McKean (1963), la italiana Laura Gerhardi (1969) o Hans Lemmen (Venlo, Países Bajos, 1959), que expondrá a partir de abril en la galería. Curiosa coincidencia, ¿o no?, porque justamente en 2011 los dos creadores, Bedia y Lemmen, expusieron juntos en la Sala de Arte del Instituto Cabrera Pinto, un proyecto producido por el CAAM de Gran Canaria y el Museo Het Domein de Sittard (Países Bajos).

Mi energía y yo, acrílico sobre lienzo, 59 x 80 cm, 2011.

Mi energía y yo, acrílico sobre lienzo, 59 x 80 cm, 2011.

En el caso de Manuel Mendive la galería Artizar lleva su representación en exclusiva para Europa y es con este artista con el que han acudido a Art Madrid. Y es precisamente por la obra de este maestro cubano por la que hemos elegido a esta galería canaria como una de las más interesantes de esta cita madrileña. Pero ¿cómo comenzó esa estrecha relación? Según nos cuenta Pedro Pinto, uno de los propietarios de la galería Artizar, todo fue a raíz de un “inventario que estaba realizando el asistente de Mendive con toda la obra suya desperdigada por el mundo y al comprobar que nosotros teníamos en nuestro fondo la obra La traición (1995), se pusieron en contacto con nosotros. Así que aprovechamos esta oportunidad porque es un artista que siempre nos había fascinado, y les ofrecimos ser su galería en Europa”. Desde entonces comenzó una relación que se ha ido estrechando cada vez más desde que comenzó hace ocho años.

Energías para el amor y la bondad, acrilíco, tela, gomaespuma, plumas, hierro y abalorios, 120 x 95 x 45 cm, 2015.

Energías para el amor y la bondad, acrilíco, tela, gomaespuma, plumas, hierro y abalorios, 120 x 95 x 45 cm, 2015.

Pero detengámonos un momento en esta obra, La traición, que les franqueó las puertas al taller y al mundo de Mendive. La primera vez que estuvo frente a esta pintura del maestro, Pedro Pinto quedó un tanto desconcertado, “absorbido por sus sencillos y casi indigenistas elementos (…), en la que dos personajes escenificaban un acuerdo y la posterior ‘apuñalada’ en la espalda de uno sobre el otro. (…) Difícil no ver el concepto, el contenido y la idea, pero más difícil resultaba no sentir esa extraña magia que envolvía el lienzo”. Un magia y un amor incondicional que no ha hecho más que crecer con el paso del tiempo, al ir descubriendo poco a poco tanto el trabajo del maestro como la propia figura de Mendive.

Vitalidad del agua, acrílico sobre lienzo, 55 x 80 cm, 2013.

Vitalidad del agua, acrílico sobre lienzo, 55 x 80 cm, 2013.

Un artista que para Pedro Pinto destaca sobre todo por su manera de practicar la vida: “misticismo y santería, inspiración Yoruba, y un viaje continuo entre África y su Cuba natal, un viaje espiritual, sentimental y marcadamente conceptual, origen y final de toda su obra”. Mendive vive, o más bien convive, con la naturaleza, en una finca que está a 30 km de La Habana, rodeado de animales y gente, es casi un santero y una persona muy querida en Cuba. Y son estos dos aspectos, naturaleza y espiritualidad, sobre los que giran sus obras. Una fusión entre arte y magia, “un paseo por la tierra, el mar y el aire en coreografía con seres a medio camino entre ave y hombre pez y árbol. En contraste con el esplendor natural, reposan sobre los lienzos contándonos una historia, situaciones y relatos que habitan en los sueños de Mendive”, añade sobre el trabajo del maestro cubano Pedro Pino.

Energía vital, bronce fundido, 169 x 89 x 58 cm, 2014.

Energía vital, bronce fundido, 169 x 89 x 58 cm, 2014.

Este pintor, escultor, instalador, artista-perfomance, grabador y dibujante es el continuador directo de la generación que abrió el camino a la Vanguardia histórica en Cuba, como René Portocarreño, Wifredo Lam o Agustín Cárdenas, como escribe Omar-Pascual Castillo, director del CAAM, “desde muy temprano en su obra abre una brecha de investigación narrativa en los saberes populares de los cultos sincréticos yorubas, enraizados actualmente en las Antillas caribeñas”. Y es que en el caso de Mendive es inseparable su trabajo de sus creencias espirituales porque se acerca a la creación artística para idealizar las “mitologías africanas de los patakines (pequeñas historias mitológicas yorubas) que integran los misterios cotidianos de la existencia insular, desde donde vuelve a reencontrarse con los eggunes (espíritus) y los orishas (deidades) que rigen su vida”, prosigue Castillo.

Barco negrero, serigrafía, 61 x 76 cm, 2011.

Barco negrero, serigrafía, 61 x 76 cm, 2011.

Mendive no es muy conocido todavía por el público europeo, aunque este aspecto empieza a cambiar, hay una pieza suya en el Pompidou de París y otros grandes museos han mostrado interés en adquirir alguna de sus obras para completar sus colecciones. O la posibilidad de que en un futuro cercano pueda haber una muestra individual en un museo español. En cambio, en Latinoamérica, Cuba especialmente, y Estados Unido, es un artista con gran reconocimiento y prestigio, y sus obras son muy demandadas por los coleccionistas particulares, fundaciones y museos. Además, Mendive ha sido y sigue siendo una figura que ha inspirado a algunos de los artistas más importante de los ochenta-noventa de dentro y fuera de Cuba. Entre sus proyectos más inmediatos, una muestra individual en el Museo del Bronx de Nueva York.

En definitiva, una visita imprescindible para los que acudan a Art Madrid.

Los recuerdos, acrílico sobre lienzo, 41 x 51 cm, 2013.

Los recuerdos, acrílico sobre lienzo, 41 x 51 cm, 2013.

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