¿Por qué consideramos el arte un absurdo cuando no le entendemos o se escapa de las prácticas a las que estamos habituados? Acaso será por miedo o por pereza de abrir un libro de historia, por rehuir al descubrimiento de qué es lo que ha ocurrido alrededor del mundo para comprender las condiciones que propiciaron cambio tras cambio en la estética, lo cierto es que es un tipo de juicio natural y que difícilmente podrá ser erradicado. Siempre existirán personas que critiquen desde afuera y que, de hecho, sean necesarias en más de una ocasión para probar los fundamentos o quebrar los ideales de una disciplina artística.

En épocas de crisis –es decir, momentos de coyuntura multifactorial que van de lo político a lo académico– es común que una reacción a los cánones establecidos se evidencie en las obras de arte y que los valores de dicho escenario sufran un revés, muchas veces nihilista. Que no alcancemos a vislumbrar los giros de influencia o discurso es incluso un punto a favor para que el público en general estructure un criterio más complejo y rico en torno a las producciones modernas o contemporáneas.

A lo largo de las décadas hemos observado con asombro distintas apuestas por propuestas contraculturales, escandalosas, difíciles y destructivas en nombre de la renovación. Así, algunas de las tendencias que han causado más risas, burlas ingenuas y una incredulidad desesperante se enlistan a continuación, como muestra de ese absurdo inaugurado en una producción, que en efecto, intenta romper con el absolutismo predeterminado.

En estos casos es un carácter filosófico y una cualidad humana lo que se dice de estas obras,  en vez de un defecto o un insulto devastador.


Anamorfosis

A partir de los estudios de percepción realizados por Leonardo da Vinci y desarrollados por el grupo renacentista, de la segunda mitad del siglo XX a la actualidad, se han producido múltiples series de imágenes que se construyen, con la mirada del espectador y un juego de posiciones, una imagen. Se ha tildado de práctica vacía, mas en realidad es una apuesta por la alteridad y la distorsión de las vías.


Fotorrealismo

A veces confundido con el hiperrealismo o cualquier otra pintura que cree una ilusión óptica entre presentación y representación, esta práctica propia de los años 60 es un movimiento que configuró de manera distinta el poder de la imagen, así como los elementos ordinarios y lúdicos en el ejercicio visual de un mundo posible. Una crítica de realidades y mentiras que suele verse con desdén o fanatismo gratuito entre los espectadores.


Con fluidos corporales


Sin una gran reputación por defender, el acto de pintar valiéndose de la sangre y otras excreciones del cuerpo humano se ha convertido en una práctica que escandaliza al espectador con resultados que van de lo ritual a lo siniestro. Justo como sucede con la obra de Nitsch, artista del accionismo vienés, que retrata las remanencias de la II Guerra Mundial y abre una nueva perspectiva de violencia en el mundo.


Con partes del cuerpo


Como un intento por extender las barreras de la técnica y demás elementos que se prestan para generar debates en torno a las artes contemporáneas, hay varios creadores que han utilizado su propio cuerpo como herramienta de producción para la pintura, el grabado u otras manifestaciones. Aunque esto también ha llegado a extremos vulgares y irrisorios como Picasso que sólo han funcionado para desvirtuar los intentos de otros.


Reversa del 3D

En una persecución totalmente estética, a finales del siglo XX comenzó entre algunos pintores y fotógrafos una atracción por trasladar la imagen humana a los terrenos bidimensionales. Retomando acciones del bodypainting y diversas técnicas de iluminación, estas fotos clamaron por una ilusión óptica y el embrollo una vez más alrededor de las habilidades técnicas del artista. Hoy es un acto casi olvidado, nunca fue realmente valorado y seguramente pocas personas indagaron en él con profundidad.



Shadow Art

Hasta la fecha es vigente la práctica que recobra y juega con la presencia de las sombras como elementos clave para la la actividad artística del hombre ancestral. Kumi Yamashita o Tim Noble destacan por este arte que vuelve la mirada a aquellos años en que la manipulación de la luz por el hombre en un espacio cerrado era suficiente para la experiencia estética del mundo.


Pintura de luz


Como una apuesta del siglo XX y las vanguardias, el juego de luces frente a una cámara con el obturador abierto se convirtió en una ligera fascinación liderada por Man Ray. A éste le siguieron Matisse, Delano y Picasso, popularizando el efecto llamativo que se podía hacer con una lámpara y las reflexiones que suscitaba con respecto al tiempo o a la transitoriedad de los movimientos. Actualmente se ha considerado como un ejercicio pobre y sin sentido.

Absurdas, ridículas o no, estas prácticas han formado parte de lo que hacemos en el arte y no podemos pasarlas por alto como un episodio importante de crítica y de reconsideraciones. Lo mismo ha sucedido, por ejemplo, con el performance y sigue dando de qué hablar como se menciona en Performances que te harán preguntarte si es el escándalo sexual lo que vende8 grotescos y terribles performances que te harán preguntarte si eso fue arte.

 

Fuente Original