Como parte de un plan de fomento al turismo en Egipto, el cual ha caído en picada a partir de las revoluciones, los ataques terroristas y el ambiente general de desasosiego político, se construye y se inaugurará en 2018 el Grand Egyptian Museum, un complejo faraónico –nunca mejor dicho– destinado a ser uno de los museos más grandes del mundo situado en el terreno entre las pirámides de Giza.

El proyecto ha existido desde 1992 y su inauguración estaba programada para 2011, pero el 11 de febrero de ese año el pueblo egipcio derrocó a Hosni Mubarak luego de una cruenta represión. Desde entonces, el país árabe ha visto un constante decrecimiento del turismo, situación que se intenta revertir con diversos proyectos como este recinto.

La construcción del edificio y su proyecto arquitectónico se sometieron a un concurso internacional que ganaría el despacho de arquitectura irlandés Heneghan Peng. La obra se entregará a finales de este año, y en 2017 se espera la apertura de algunas de sus salas. A este museo se mudarán, por ejemplo, cerca de 5,500 piezas pertenecientes al tesoro de la tumba de Tutankamón, muchas de las cuales no se habían mostrado al público anteriormente. La colección completa del museo tendrá más de 100 mil piezas.

El gobierno egipcio está a la espera aún de contar con el dinero necesario para poder cumplir con las fechas establecidas, pero ya se genera expectativa alrededor del mundo por su diseño, contenido y museografía.

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