La exposición Post Neo Mexicanismos consiste en una selección de obras de la Colección ESPAC a la que se suman las nuevas adquisiciones de su Programa de Pintura Contemporánea. Tomando como punto de partida las obras críticas de finales de los ochenta que desdeñaban las narrativas oficialistas modernas, así como otras apuestas de los noventa en las que se vislumbran procedimientos conceptuales y minimalistas, Post Neo Mexicanismos revisa un conjunto de obras de la Colección ESPAC que guardan relación con los procedimientos artísticos desnacionalizadores que encumbraron el advenimiento de la posmodernidad en México.

A partir de la selección de obras de artistas vinculados a espacios alternativos emblemáticos como el Salón des Aztecas, La Quiñonera, Zona y Temístocles 44, la exposición presenta un recorrido en el que algunas obras históricas como el paisaje cubista de Diego Rivera, Naturaleza muerta con paisaje (ca. 1915) –anterior a la Escuela Mexicana-, o bien, una obra aparentemente abstracta de David Alfaro Siqueiros, Estudio para mural (1970), cuya estética discrepa de la temática mexicanista oficial, marcan contrapuntos históricos frente a las obras contemporáneas. Estos señalamientos traen a la luz cómo los artistas se acercan, o bien, toman distancia de los repertorios oficiales, ya sea por diferencias ideológicas y/o artísticas que, en suma, evidencian tanto el agotamiento de ciertas estéticas como también las discrepantes relaciones de las subjetividades artísticas con las políticas del estado.

Vista de la exposición Post Neo Mexicanismos. A la izq.: Rubén Ortiz Torres, Macho Mouse, 1991 y La Minnie, 1991. A la der.: Diego Rivera, Naturaleza muerta cubista con paisaje. Cortesía: Colección ESPAC
Vista de la exposición Post Neo Mexicanismos. A la izq.: Rubén Ortiz Torres, Macho Mouse, 1991 y La Minnie, 1991. Cortesía: Colección ESPAC

Esta exposición, más que recorrer exhaustivamente estos entresijos históricos de la modernidad pictórica, se concentra en una selección de obras posmodernas que irrumpieron con la última resignificación crítica de los repertorios oficiales -es decir, el neomexicanismo-, para enfocarse en la incursión de algunos artistas locales en los debates de la pintura internacional en la década de los noventa. En este sentido, antes que remontarse exclusivamente al neomexicanismo -tendencia reconocida por las variaciones pictóricas que en los ochenta revisaron irónica y críticamente las alegorías nacionalistas-, el Programa de Pintura Contemporánea de ESPAC busca, por medio de un conjunto de exposiciones, articular narrativas que recorran las problemáticas de la pintura iniciadas con el advenimiento del arte postconceptual desde los noventa hasta nuestros días. Así, la exposiciónPost Neo Mexicanismos se concibe como parte de una serie de entregas museográficas circunscritas a una misma investigación y programa curatorial.

Yishai Jusidman, Mutatis mutandis: Sumo XV, 2000. Cortesía: Colección ESPAC

Bajo las premisas que propone revisar el Programa de Pintura Contemporánea de ESPAC, las obras de Rubén Ortiz Torres, al evidenciar la hibridación de los imaginarios fronterizos irónicamente pintados a la “manera cubista”, significan un parteaguas ante la temática nacionalista y el llamado neomexicanismo. Asimismo, también se integran a la exhibición obras que, por medio de procedimientos conceptuales, cuestionan la historia de la pintura occidental, sus géneros, canon de belleza y sistemas de representación -desde el paisaje hasta la abstracción modernista-, como las propuestas de Yishai Jusidman y de Mónica Castillo.

Por otra parte, las pinturas de Fernando García Correa se desvinculan de la tradición académica europea para incursionar en formaciones postminimalistas que enlazan el plano pictórico –virtual- con el espacio real, recorrido que se extiende hasta los polípticos de Francis Alÿs y Sofia Táboas y la propuesta de abstracción tridimensional de Paloma Torres. Asimismo, las apuestas figurativas de Boris Viskin, el “Taka” Fernández y Germán Venegas, también circundan en torno a la problemática de las texturas, el volumen y el desbordamiento de la figuración pictórica hacia el espacio escultórico, en un sentido opuesto a la fenomenología minimalista.

El recorrido circular de la exposición tiene como puntos de tensión las obras de Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. Al dialogar con los cuadros contemporáneos, estas piezas vinculadas a las vertientes abstractas inscriben la pluralidad temporal de las incursiones mexicanistas, y por lo tanto, también la diversidad de estrategias pictóricas de desnacionalización que han sucedido a lo largo de la historia del arte mexicano del siglo XX. El propósito de incluir estas obras en la exposición consiste en señalar momentos en la historia en los que los artistas oficiales participan de estéticas opuestas a la ideología del estado, lo que significa que todo avance también tiene un retroceso. No obstante, antes que pretender revisar los recovecos en los que residen las tensiones de la pintura moderna, esta exposición enfoca algunas obras que conforman la Colección ESPAC, con el objetivo de señalar problemáticas y narrativas de la pintura desde los noventa y trazar nuevas rutas para futuras investigaciones y adquisiciones. Incluir en el título los sufijos post y neo, pretende, por un lado, situar la exposición históricamente a partir de la posmodernidad y, por otro, señalar las contradicciones y tensiones en las narrativas de la pintura que, al “retroceder”, recuperan las estéticas mexicanistas, o bien, se desmarcan de éstas para “avanzar”. En este sentido, las posturas entendidas como críticas respecto al establecimiento oficial, evocan eventualmente una nueva oficialidad, o bien, un nuevo mercado y coleccionismo.

Francis Alÿs, Sin título, 1988 - 89. Cortesía: Colección ESPAC
Sofía Táboas, Series verdes, 1993. Cortesía: Colección ESPAC

En relación a lo anteriormente esbozado esta revisión del acervo propone demarcar algunas estrategias pictóricas para el distanciamiento de la iconografía mexicanista. En ese sentido, las obras de Rubén Ortiz Torres que se contraponen al paisaje de Diego Rivera significan la transición de los repertorios iconográficos neomexicanistas hacia otras prácticas pictóricas de carácter conceptual. Bajo esta misma narrativa, la obra del artista encierra el círculo del recorrido de esta exposición con la obra Para los 43(2015). Elaborada industrialmente y de apariencia monocroma y minimalista, en la superficie oscura y reflectante de esta pintura descubrimos el símbolo patrio del estado mexicano, esto es: la bandera nacional. En relación con esta obra se aprecia también el cuadro de piroxilina de Siqueiros. Por un lado, la inclusión de este pintura señala el antecedente de los procesos pictóricos industriales y, por otro, enmarca un referente histórico con respecto a la pintura figurativa con relieve, de tal suerte que se vuelve un contrapunto a las obras de Germán Venegas, Francisco Fernández “Taka”, Boris Viskin y Néstor Quiñones.

En conjunto, estas propuestas advierten sobre la ineludible apertura de la pintura de los ochenta hacia procesos de internacionalización. La desconfianza en el estado-nación a raíz de la crisis del 82, instauró una atmósfera de irreverencia enfrentada con el nacionalismo cultural oficial, consecuente con el eventual advenimiento de la globalización, el neoliberalismo y la configuración de una posmodernidad neomexicanista. Entonces, el título de la exposición entreteje diversas narrativas históricas y estéticas en las que la pluralidad ideológica y crítica frente al estado, encausaron los procesos que podemos entender bajo la premisa enunciada en el subtítulo: la desnacionalización de lo pictórico. Los cruces de estas tendencias “nacionalistas” de la pintura tienen su última “ruptura” con la irreverencia irónica de la posmodernidad fraguada en los ochenta, y posiblemente su cumbre con el postconceptualismo. Con el propósito de poner de relieve las diferencias, semejanzas y especificidades del lenguaje pictórico “desnacionalizado”, esta exposición enuncia el comienzo de una investigación que parte de aquellas propuestas que en la década de los noventa abrieron brecha para consolidar nuevas rutas para la internacionalización de la pintura local.

David Alfaro Siqueiros, Estudio para mural, 1970, y Rubén Ortiz Torres, Para los 43, 2015. Cortesía: Colección ESPAC
Rubén Ortiz Torres, Para los 43, 2015. Cortesía: Colección ESPAC
Fernando García Correa, División del norte, y 60200T, 1998. Cortesía: Colección ESPAC
Fernando García Correa, 60200T, 1998. Cortesía: Colección ESPAC

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