La obra pictórica de Lee Price, una de las máximas representantes del hiperrealismo estadounidense, no solamente sorprende por el dominio de la técnica, también en el poderoso mensaje que envuelve a cada composición.

Lo personal esta latente todo el tiempo: Price es su propia modelo, su trabajo se basa en fotografias que ella misma se toma y despues plasma en el lienzo. Los espacios que retrata son lugares intimos, la privacidad del baño, la tina, su habitación y todos esos sitios lejanos de la sociedad donde puede escapar sin presiones la compulsión, tema central de su obra.

condicion femenina bañera sumergida

condicion femenina limones

La compulsión se expresa muy a menudo en el apetito, creando desordenes alimenticios que reflejan algún trastorno mayor. El énfasis en la comida en cada pintura encuentra gustos culposos que no están bien vistos por la sociedad. Comida rápida, donas, pasteles, bocadillos llenos de azúcar y comida china completan la oferta gastronómica que Price pone a su alcance, mostrando de forma sutil la intimidad del placer oculto que encuentra en ellos. El desnudo refuerza lo anterior y lo llena de naturalidad, de una fragilidad creíble, una mujer desposeída de cuanto le exige la sociedad: sin maquillaje, sin accesorios ni ropa. Sin realizar alguna actividad reconocida como productiva o interesante por el mundo contemporáneo, simplemente disfrutando del hecho de comer lo que parece prohibido y es al mismo tiempo tan delicioso como perjudicial.

condicion femenina cajita feliz

condicion femenina donas

 

El hiperrealismo de Price nos involucra en la escena, pero advierte que la toma aérea no se debe a algún tipo de voyerismo o narrativa omnisciente, sino a la representación del espacio intimo donde se expresa libremente la compulsión.

Un enfoque personal en el entendido de que únicamente ella está en ese espacio y razona lo que está¡ haciendo, extrapolando el acto fuera de ella ­, como si el hecho de mirar la totalidad de la escena desde el aire significara la consciencia adquirida sobre el acto y sobre ella misma, un desprendimiento entre el juicio que establece de ella misma y el cuerpo, que toma dos matices: al mismo tiempo que la obra de Price representa una critica a la comida insana que ingerimos a diario paupérrima  nutricionalmente, también arguye contra la sociedad que orilla a las mujeres a mantener un estereotipo estético que se vale de cuerpos irreales y delgados, soportado por la industria de la moda y difundido por medios de comunicación de manera permanente, estableciendo unas medidas que escapan de la corporalidad y terminan por apresar el cuerpo como vehículo de expresión de la mente, regulando gustos, pasiones, ideas y por supuesto, lo que una mujer debe comer según la sociedad.
condicion femenina cereal

helado mujeres solas lee price

cama comida mujeres solas lee price

bano mujeres solas lee price

lee price mujeres solas

El trabajo de la artista estadounidense no es mas que el reflejo critico de la sociedad contemporánea americana. Le trata de imprimir una tensa calma en cada una de sus obras, una atmósfera frenética que se maquilla entre los colores y lo que supone el escenario pacífico donde se lleva a cabo. Detrás de esa primera vista se esconde una pesadez que se refleja en la comida y en el atrevimiento de comerla sin tapujos, en la negación del presente a través de la compulsión por los alimentos, representando todas las cosas que pretendemos ignorar al distraernos con algo mas banal, aunque al final nuestros problemas se mantengan presentes, reflejo de la compulsión de la posmodernidad por evitar enfrentarlos.
Fuente Original

Compartir