Domingo Salvaje es la nueva producción artística que Pedro Reyes ha realizado para La Tallera, Cuernavaca. Se trata de una estructura nodal donde convergen múltiples investigaciones que encuentran su centro discursivo en la construcción ontológica de la psicofarmacología y su tradición en la cultura universal, así como en la historia de México.

El artista ha establecido una primera estrategia que parte del análisis de la filosofía griega a través de las figuras de Aristófanes, Aristóteles, Epicuro y Platón, pensadores que ofrecen a Reyes principios éticos y morales para contraponerlos a la idea de castigo que hoy persigue la búsqueda de libertad. Disciplinas como la etnología y la antropología le conducen a través de episodios culturales que encontraron en el territorio mexicano un espacio idó­neo para el desarrollo de proyectos comunitarios, e hicieron de territo­rios como Cuernavaca, Huautla o Zi­huatanejo testigos de comunidades y ensayos sociales que continúan influyendo las posturas utópicas ante la sociedad.

En esta exposición confluyen los paradigmas literarios, arquitectó­nicos, filosóficos y sonoros que han definido el pensamiento y la obra de Pedro Reyes; cada una de estas obras entran y salen de los cánones intelectuales que demarcan la línea de pensamiento de una parte de los creadores mexicanos de las últi­mas generaciones. Es un ejercicio visual y sonoro muy ambicioso que se posiciona en relación a las cons­trucciones prehispánicas y a la idea moderna del poder: dos de los gran­des momentos del país; entonces no resulta gratuito el protagonismo en Domingo Salvaje de la “piedra” como testigo de sabiduría y poder, el collage que —a la manera antro­pológica— le permite generar nue­vos saberes y creencias pero, sobre todo, la insistencia sobre el goce que hace al cuerpo humano el elemento central de esta muestra. Las Aves, película que el artista llevó a cabo en la región mazateca, da una cul­minación a este bricolaje que privi­legia la experiencia sensorial como guía de pensamiento pero que está, curiosamente, apostando por otra postura política ante la sociedad.

 

ALGUNAS OBRAS (EXPLICADAS POR EL ARTISTA)

Satori (6 gongs de bronce, estructura de madera, mecanismo electrónico, dimensiones variables)

“En un viaje a Indonesia, siguiendo los pasos de Miguel Covarrubias, tuve la oportunidad de presenciar distintas orquestas gamelán, lo que me llevó a visitar Blahbatuh, el pueblo donde los instrumentos musicales balineses son fabricados. Compré siete gongs de bronce, que producen un sonido con una resonancia única: cuando son percutidos se activan las partículas del ambiente con tal magnitud que, más allá de su penetrante sonido, sus vibraciones pueden sentirse en la epidermis. Estos gongs ahora penden de una estructura de madera con una serie de baquetas mecánicas que son activadas por un solenoide, mecanismo que permite programar crescendos, diminuendos e intervalos de tiempo.

Es sabido que el sonido inesperado del gong produce un efecto en la mente similar al de una epifanía, o satori. El sonido intermitente de los gongs, distribuidos en el espacio y el tiempo, produce un ambiente sonoro, una secuencia de eventos espontáneos que modifican la lectura del resto de las obras en la sala”.

Golem (tanques de asbesto, 194 × 100 × 100 cm c/u)

Dos tinacos de asbesto montados en una pared asemejan un par de ojos; una especie de mascarón. Esta pieza, prácticamente un readymade y de liminal abstracción, hace uso del fenómeno conocido como pareidolia, en el que la mente percibe patrones o imágenes familiares en estímulos visuales arbitrarios; así, puede evocar imágenes como un rostro, un par de cabezas o yelmos de guerreros.

La Caverna de Platón (mármol, 87.5 × 87.5 × 90 cm | acrílico sobre tela, 120 × 90 × 2 cm)

La alegoría de la caverna se ha usado, quizá con excesiva frecuencia, a lo largo de la historia. Es una descripción arquitectónica muy vívida en la que se enumeran un puente, una gruta, un pasaje elevado, un fuego, escaleras, etc., todos unidos en un intrincado teatro de sombras que observan unos esclavos. Los espectadores cautivos, que solo han visto sombras en sus vidas, piensan que éstas son la realidad. Las sombras son producto de órganos sensoriales y el mundo en el exterior de la caverna, el topus uranus, es el mundo de las ideas, más reales que la realidad, en opinión de Platón.

La metáfora ha inspirado una plétora de interpretaciones: un proto-cinema, la tiranía de dogmas hegemónicos, o los sesgos provocados por la tecnología en boga. Si bien existen cientos de grabados de este lugar imaginario, hasta donde sé, nunca nadie ha construido un espacio acorde a la descripción de Platón. Me propuse hacer un pabellón moderno para materializar este teatro de sombras. La cámara oscura está contenida dentro de un gran retrato de Platón. Este follie, tangencialmente, puede relacionarse a otros casos de arquitectura antropomórfica como los Colosos de Memnón o los Jardines de Bomarzo.

 

Eunoia (fonoteca de poesía en LPs de vinil, audífonos inalámbricos, dimensiones variables)

Sobre una mesa se encuentran dos tornamesas, una mezcladora y audífonos inalámbricos para que el público pueda rondar por el museo sintonizado a esta pieza. En la pared se muestran cerca de doscientos viniles organizados en orden alfabético. Estos discos no contienen música sino grabaciones de poesía, relatos, juegos de palabras, algunos ensayos y un poco de teatro.

Con la aparición del fonógrafo, muchos escritores hicieron grabaciones leyendo sus propios textos. En la segunda mitad del siglo XX, destacaron alrededor del mundo sellos como Caedmon, Folkway Records, Voz Viva de México y Radio France. Eunoia es una fonoteca compuesta por estos LPs, y también incluye textos clásicos interpretados por otras voces. Escuchar la voz humana recitar literatura estimula la mente de maneras distintas al acto simple de lectura. En respuesta a cada verso enunciado, la mente crea imágenes inspiradas por las cualidades estéticas y rítmicas del lenguaje, evocando significados más allá de lo que se dice explícitamente.

Para complementar las selecciones literarias, los discos pueden ser mezclados con música —de preferencia instrumental— en un rango de tonos, ambientes y orquestaciones, añadiendo intensidad y diversidad a la experiencia del texto.

El título Eunoia hace referencia a la palabra Griega εὔνοια, que significa “pensamiento bello”. Es la palabra más corta en múltiples idiomas que contiene las cinco vocales. En el octavo libro de la Ética a Nicómaco, Aristóteles la utiliza como un término retórico para referirse a la benevolencia que el orador interpone entre él y su audiencia, subrayando la condición de receptividad.

H-H (puerta de madera, metal, llantas, 212 × 166 × 100 cm)

Este ensamble consiste en una antigua puerta de madera con un hoyo circular a la altura de la cabeza humana y cuatro llantas de bicicleta en las que se sostiene. El título es una abreviación de los nombres Huxley y Hofmann. El primero a razón del famoso ensayo The doors of Perception (Las puertas de la Percepción, 1954) de Aldous Huxley, en el que narra sus experiencias con la mescalina. El segundo es Albert Hofmann, aludido en la escultura por el famoso viaje en bicicleta que hizo cuando probó por primera vez el ácido lisérgico una tarde de abril de 1943.

El Ekeko (roca volcánica y objetos, 220 × 120 × 120 cm)

Para explorar la acumulación como operación escultórica, creé una figura de piedra de dimensiones mayores a las de un humano promedio, de la que cuelga una cornucopia de más de cien objetos encontrados en mercados, escogidos de forma intuitiva.

Esta obra refiere también a un talismán frecuentemente representado como un hombre de entre 20 y 30 centímetros, al que se le prenden pequeños amuletos. Esta figura mitológica, utilizada en Perú y Bolivia, representa la abundancia, prosperidad y otros poderes asociados con los objetos que se le cuelgan.

Mescalina, Acido Lisérgico, MDMA y Psiloscibina (cerámica)

Estas esculturas de cerámica son modelos moleculares a gran escala de sustancias psicoactivas y siguen las convenciones científicas: las esferas negras representan átomos de carbono; las rojas representan oxígeno; las blancas representan hidrógeno; las azules el nitrógeno, etcétera. Aunque la estructura química y el efecto de las sustancias están ampliamente documentados en los ámbitos de la química y la neurofisiología, el estatus moral y legal de estas sustancias sigue siendo muy disputado.

Dentro de este tema tan amplio, mi primer área de interés se encuentra en los enteógenos, término que se compone de dos palabras del griego antiguo: éntheos (εeνθεος) y génos (γενος). El adjetivo éntheos se traduce como “inspirado por los dioses” o “(que tiene a un) dios dentro”, y es la raíz de la palabra “entusiasmo”. Génos significa “origen, tiempo de nacimiento”. Un enteógeno es entonces una sustancia que provoca sentimientos de inspiración, frecuentemente de orden espiritual.

La farmacología indígena de México y el uso de plantas psicoactivas ha estado presente en la región por tres mil años, tanto para el tratamiento de enfermedades como para contextos rituales. Debido a la actual Guerra contra las Drogas, es relevante cambiar la percepción hacia estas sustancias, recuperar su larga historia cultural y los fascinantes experimentos conducidos en distintos momentos del siglo XX por micólogos, artistas, psicólogos, químicos y antropólogos.

Bibliotopia (reproducciones de libros escala 1:5, madera y tela impresa, dimensiones variables)

Estos libros, reproducidos a cinco veces su tamaño natural, refieren a ciertas lecturas que han inspirado esta exposición y, al mismo tiempo, son títulos encontrados en la biblioteca de una casa de fin de semana en Cuernavaca, que por un breve momento de su historia, fue una especie de Atenas moderna. Estos libros hacen alusión a la atmósfera cultural de la ciudad en la década de los setenta, cuando acogió a figuras como Ivan Illich, Erich Fromm, Santiago Genovés y Gregorio Lemercier, entre otros. Los objetos sobredimensionados también nos remiten a otro momento de nuestras vidas: la infancia, cuando el mundo parecía ser más grande.

PEDRO REYES: DOMINGO SALVAJE

La Tallera, Cuernavaca, Morelos, México

Hasta el 2 de octubre de 2016

Texto por Taiyana Pimentel, curadora

Co-curaduría de Mariana Mañón y Aleida Pardo

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