Este proyecto, que ha sido comisariado por Carlos Delgado Mayordomo, muestra el trabajo de ocho artistas nacidos entre los años setenta-ochenta que han partido del mismo punto, la figuración, pero han llegado a metas muy diferentes, tan distintos como lo son también sus técnicas, el propio pensamiento, el lenguaje o el discurso de sus obras. Hablamos con algunos de estos creadores y sus galeristas

Bajo el título En el impreciso borde de lo (i)legible, el programa ONE PROJECT vuelve por un año más a la feria de Art Madrid. En esta edición, Delgado Mayordomo propuso a cada uno de los ocho artistas que forman parte de este apartado que partiendo de la figuración creasen imágenes ubicadas en el impreciso borde de la (i)legibilidad. La idea es mostrar cómo a veces las fronteras entre unos estilos u otros no están tan claras y sobre todo cómo partiendo de la misma premisa, cada uno de ellos ha buscado su propio camino, tanto por la técnica como por el propio lenguaje.

Alexandra, de Hugo Alonso, acrílico sobre lienzo, 195 x 195 cm, 2015, en Espacio Nuca (Salamanca). Arriba, Cuatro elementos II, de Alejandro Botubol, oóeo sobre lienzo, 55 x 46cm, 2014, en Espacio Valverde (Madrid).

Y es que de eso precisamente se trata, como afirma Carlos Delgado Mayordomo: “El cruce con lo imaginario, la incorporación de la densidad visual de la cultura de masas, la hibridación y contaminación de iconografías o el desplazamiento hacia lo abstracto son algunas de las estrategias desde las que los artistas seleccionados plantean sendos modos de negociación con lo real”.

Las propuestas que configuran One Project (fotografía, pintura, escultura, gráfica y vídeo) son, en definitiva, investigaciones muy interesantes del valor conceptual y capaces de convivir con más de una hipótesis o, directamente, de provocar una subversión de los sentidos. Recomendamos a nuestros lectores que se detengan en esta sección, por otra parte, con un tono muy diferente al resto de la feria.

Hugo Alonso (Soria, 1981) con Espacio Nuca (Salamanca)

Esta galería es un espacio experimental y multidisciplinar donde conviven talleres de fotografía, dibujo y escultura con lo que es propiamente el espacio expositivo. En la galería muestran el trabajo de una serie de artistas que seleccionan a principios de año, todos ellos son creadores jóvenes.

Marie, de Hugo Alonso, acrílico sobre lienzo, 195 cm x 146 cm 2013, Espacio Nuca (Salamanca).

Marie, de Hugo Alonso, acrílico sobre lienzo, 195 cm x 146 cm, 2013, Espacio Nuca (Salamanca).

En este caso acuden porque el comisario de One Project estaba interesado en uno de sus artistas, el soriano Hugo Alonso. Este artista, que estudió Bellas Artes en Salamanca, crea una obra cuya atmósfera podríamos tildar de fantasmagórica y que reflexiona sobre la idea de que el cine y, sobre todo, la publicidad, transmiten continuamente una realidad falsa, y es en esto precisamente donde Hugo Alonso hace hincapié, invita al espectador a que se pare ante esas imágenes y descubra la símbología oculta.

Le gusta mucho utilizar el nombre de personajes femeninos de películas para titular sus obras. En la galería nos explican el proceso creativo y de trabajo de este artista soriano, “toma imágenes del cine de terror y suspense, las congela y las modifica digitalmente, posteriormente las pasa a lienzo y las interviene con acrílico, aunque en el trabajo de este proyecto ha utilizado aerosoles y aerógrafos”.

Alice, de Hugo Alonso, acrílico sobre lienzo, 195 cm x 195 cm 2013, en Espacio Nuca.

Alice, de Hugo Alonso, acrílico sobre lienzo, 195 cm x 195 cm, 2013, en Espacio Nuca.

El resultado es una obra muy evocadora, de una gran belleza, casi monocroma, aunque si nos fijamos bien descubrimos que en realidad es una grama de grises; para Alonso es imprescindible reducir la gama cromática para crear ese ambiente tenebroso que desea. Un aspecto que no es un capricho, lo que desea es sembrar duda, incertidumbre, en el que contempla las obras y que a su vez se pregunte si es una una fotografía, una pintura o una imagen de vídeo.

Alejandro Botubol (Cádiz, 1979) con Espacio Valverde

Este artista gaditano hace una pintura que destaca por su plasticidad y porque es una pintura en crecimiento (este aspecto fue lo que atrajo al comisario de este apartado). Esto se resume en el hecho de que aunque esté pintando un atardecer, un amanecer o un paisaje nocturno, ya sean detalles o grandes escenografías, lo que le interesa es mostrar los cambios que se producen en las etapas del proceso creativo del propio cuadro.

Colisionador de adrones II, óleo sobre lienzo, 170 cm x 140 cm, 2015, en Espacio Valverde (Madrid).

Colisionador de adrones II, óleo sobre lienzo, 170 cm x 140 cm, 2015, en Espacio Valverde (Madrid).

Y esto es lo que puede verse en Art Madrid, una serie de óleos sobre tabla que están agrupados de una manera muy experimental, en las que se aúna la figura geométrica abstracta que a su vez deja entrever paisajes o etapas anteriores del cuadro. Otra singularidad de este artista es que trabaja a la vez con distintas obras que forman parte de una serie y que documenta fotográficamente todo su proceso de trabajo o creativo.

Vamos a detenernos en algunos de los cuadros, y que sea el propio artista quien nos explique la historia que hay detrás de ellos. Por ejemplo, un paisaje diurno que se transformó en nocturno, o al revés, “High hopes, un paisaje de un campo nocturno al que he añadido en el centro un fragmento de pintura realizado con colores que sugieren el atardecer. O la obra Fluido azul, el fondo, lo que está detrás, es una pintura horizontal, está hecha desde el caballete, y lo que está en primer plano, es una pintura vertical (en el suelo), la idea era buscar que la gravedad y lo fortuito construyese el propio cosmos que ocurre en esa pieza. No soy necesariamente un pintor que se apoye en la ciencia ni en la física, pero sí están presentes en mi obra”.

High hopes, de Alejandro Botubol, óleo sobre lienzo, 81 x 65 cm, en Espacio Valverde (Madrid). 2015

High hopes, de Alejandro Botubol, óleo sobre lienzo, 81 x 65 cm, 2015, en Espacio Valverde (Madrid).

Como afirma el propio artista, su trabajo es una búsqueda constante de lo opuesto, si empieza retratando el día, acaba plasmando la noche, si empieza haciendo rombos, la obra termina con círculos, pero siempre dejando algún retazo, alguna pista, de lo que fue en un principio. Quizá todo esto tenga que ver con que Botubol empezó pintando paisajes al natural, y cómo deseaba atrapar esos momentos en que el sol iba cambiando, y al final es esa lucha estimulante la que conforma “las raíces y el germen de mi pintura, y son esas raíces son las que traigo a Art Madrid”.

Muriel Moreau (París, 1975) con Ogami Press (Madrid)

No se definen como una galería, aunque tienen también espacio expositivo, sino que son un centro de producción de obra muy vinculado al papel, donde destaca un taller de grabado. En este caso son los artistas los que acuden a ellos para producir sus obras, un aspecto muy interesante porque lo que al final tiene lugar es un intercambio entre el técnico, el galerista y el artista.

Le cape, de Muriel Moreau, aguafuerte en relieve, 120 cm x 89 cm, 2015, en

Le cape, de Muriel Moreau, aguafuerte en relieve, 120 cm x 89 cm, 2015, en Ogami Press.

En este caso participan con la obra de la artista francesa Muriel Moreau, que desarrolla un trabajo que también está en la frontera entre lo clásico de la técnica y lo contemporáneo del resultado, entre las formas vegetales y las palabras. El resultado, una simbiosis orgánica en cada una de sus piezas que diluye las barreras entre la figuración y la abstracción, los animales, los seres humanos y la naturaleza.

Sombrero, de Muriel Moreau, 2015.

Sombrero, de Muriel Moreau, aguafuerte sobre relive, 2015, en Ogami Press.

Básicamente son aguafuertes sobre cobre, estampados en relieve o huecograbado en papel japonés, pero utiliza un lenguaje que sobrepasa todo el clasicismo del grabado antiguo. Y así de repente, una obra concebida en grabado es increíbemente contemporánea.

El proyecto que expone en esta ocasión se llama Tashumanciacomo idea del tránsito en la naturaleza, y lo hace a través de unos grabados que en primera instancia representan elementos como el gorro o la capa de los pastores, pero que también pueden parecer  hojas, paisajes, arterias, venas, mapas. También se exhibe una escultura que etá muy relacionada con el trabajo de grabado: Hombre-flor, un casco realizado con materiales de la naturaleza.

Les hombres flores, de Muriel Moreau.

Les hombres flores, de Muriel Moreau.

Gonzalo Rueda (Barcelona, 1972) con Mojácar Factory Art (Almería)

El proyecto que presenta Gonzalo Rueda en One Proyect es una narración donde el protagonista es Pinturator, un personaje que el artista creó en 2014. Pinturator es un robot realizado con material reciclado, que pinta al óleo y domina el latín, es romántico y tiene un fallo en el sistema, su bipolaridad, y de ahí el nombre de este trabajo, Apoteosis y melancolía de Pinturator.

Picturator en el jardín (Las acenturas dominicales del robot saturnial), óleo sobre tabla, 38 x 46 cm, 2014, en

Picturator en el jardín (Las acenturas dominicales del robot saturnial), de Gonzalo Rueda, óleo sobre tabla, 38 x 46 cm, 2014, en Mójacar Factory Art (Almería).

Además, Gonzalo Rueda hace pequeños guiños o alusiones a la pintura de los grandes maestros, como en una de las obras, donde la cabeza de Pinturator, que es un poliedro, está tirada en el suelo, y que tiene que ver con el poliedro de la obra Melancolía de Durero. Otra de ellas es un homenaje al óleo de Tintoretto Susana y los viejos. O las doce pequeñas esculturas del Pinturator abatido, que representa al Hamlet de Shakespeare.

Pastoral (Las cabras o Estampa noucentista), de Gonzalo Rueda, óleo sobre tabla, 38 x 46 cm, 2014.

Pastoral (Las cabras o Estampa noucentista), de Gonzalo Rueda, óleo sobre tabla, 38 x 46 cm, 2014, en Mójacar Facgtory Art.

Y es que la pintura hiperrealista de Gonzalo Rueda parte de una hipotética e irónica revisión de ciertos temas recurrentes en la tradición artística y cultural de Occidente: “Falsas alegorías y pseudonarraciones deconstruidas y plagadas de referencias iconográficas y literarias; ingenios grotescos y fabulaciones al servicio del ser humano posmoderno; humor y misterio”, y también con referencias a la cultura popular,  la historia del arte y el cómic.

La nueva Corte (Los príncipes del mundo o Fumanchú Cazado), óleo sobre tabla 38 x 46 cm, 2014.

La nueva Corte (Los príncipes del mundo o Fumanchú Cazado), óleo sobre tabla 38 x 46 cm, 2014, en Mójacar Factory Art.

Además de ellos, participan en esta sección IAGO EIREOS (Lugo, 1980) con la galería Sincresis de Florencia, este artista refleja en sus obras el interés por el paisaje y la identidad del espacio, realiza óleos de grandes formatos que a veces acompaña de instalaciones.

Restaurant Alfa, de Iago Eireos, gelatina de plata y acrílico sobre capoot, 150 x 135 cm, 2013, en

Restaurant Alfa, de Iago Eireos, gelatina de plata y acrílico sobre capoot, 150 x 135 cm, 2013, en la galerís Sincesis (Florencia).

SANDRA SENN (Baden, Suiza), 1973) con la galería Vöss de Düsseldorf, fotógrafa contemporánea cuyo trabajo se caracteriza por la confusión entre ficción y realidad a través de la creación de escenarios, paisajes y arquitecturas imposibles, con un tratamiento hiperrealista donde se atisba su primera formación en pintura.

Schlafede Arche (Serie Flüchtiges Getriebe), de Sandra, Pigmentprint auf Hahnemühlebüttenpapier, 120 x 142 cm, 2015, en

Schlafede Arche (Serie Flüchtiges Getriebe), de Sandra Senn, Pigmentprint auf Hahnemühlebüttenpapier, 120 x 142 cm, 2015, en la galería Vöss de Düsseldorf.

BERTO MARTÍNEZ TELLO (Terrasa, Barcelona, 1986) con la Alejandro Gallery (Barcelona), sus dibujos (como los que ha realizado de lugares de Barcelona), destacan por el diferente tratamiento de la luz, sin sombras, y por el uso de una paleta muy industrial. SERGIO MORA (Barcelona, 1975), ver aquí,

Elefant Óleo sobre lienzo 200 cm x 200 cm 2011

Elefant, de Berto Martínez Tello, óleo sobre lienzo, 200 x 200 cm, 2011, en Alejandro Gallery (Barcelona).

 

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