Hasta el 19 de junio el DA2 de Salamanca acoge una gran exposición de este artista multidisciplinar, en un recorrido que va desde su primera serie de 2001 hasta la última de 2016. Además ha creado ex profeso para este espacio Vehículo hacia la libertad y Teatrorum, una instalación a modo de escenario circular donde se guarda un secreto, descúbrelo

La primera obra que vi de José Luis Serzo (Albacete, 1977) fue El sueño del rey (de la república) en el Museo de Artes Decorativas de Madrid, una pieza que formaba parte de una exposición colectiva que hacia una lectura de la colección de este museo. Fue de las que más me gustaron e impactaron, un rey acostado en una de las camas del museo soñaba que era pastor, y ese sueño se proyectaba en el techo de la sala. Siempre pensé que esta narración tenía que continuar, que como espectadora necesitaba saber más de este monarca que soñaba con dejar de ser rey. Y ahora, en el DA2 de Salamanca, esta personaje y esta historia se ha desarrollado de tal forma que una de las piezas de esta serie se ha convertido en la historia central, y que da título a esta exposición de José Luis Serzo, Teatrorum.

El tractor que recibe al visitante en la galería central. Arriba, El sueño del rey de la república. Todas las imágenes corresponden a la exposición del DA2 de Salamanca.

En la parte que era la galería de esta antigua cárcel de la ciudad, recibe al visitante un tractor, un simil que Serzo utiliza como vehículo de liberación de este personaje. Ha recreado también la habitación donde el rey soñaba con ser pastor porque es el origen de esta serie y a partir de ahí ha tirado del hilo y ha creado toda una narración. “Al principio tuve dudas sobre si debía continuar con esta historia porque no me gusta hacer una crítica directa ni aprovechar una noticia de actualidad (la presentó en febrero de 2014 y el rey abdicó en mayo) porque mi discurso es otro. En realidad, mi mirada es de compasión sobre alguien que quiere escapar a su destino, para mí no hay peor cárcel que no poder elegir tu propia vida –nos comenta Serzo sobre este proyecto–. Todas mis series hablan de esa catarsis, un personaje que busca su liberación, o de la metamorfosis, que en este caso es un rey que sueña con ser pastor”.

Vista general del Teatrorum.

Vista general del Teatrorum.

Como a Serzo le gusta ir un poco más allá de lo obvio, ha pasado a mostrar a un rey que también teme lo que desea, y de esa idea nace un monarca que se convierte en espantapájaros (representación del temor). Y todo esto está representado en una cárcel, que a su vez está en la sala central de la prisión de este edificio, que “me servía de marco perfecto para emular la cárcel mental del rey”. Y toda la historia culmina en el Teatrorum, un espacio cerrado donde cada espectador tiene que entrar solo y esperar a ver qué se va a encontrar. “Esto es lo que busco en mi vida y busco en el arte, que sirva para ayudarnos a liberarnos, que nos dé cierto alivio, a veces lo consigo y otra veces no, pero ahí está esa búsqueda, cada espectador que entre tendrá su momento de clarivedencia, espero que cada uno tenga un momento de conexión consigo mismo”. El teatrorum está coronado con una rueda de tractor gigante como alusión a que quizá este rey ha conseguido liberarse de sus cadenas.

La historia más bella jamás contada.

La historia más bella jamás contada, 2010.

A su vez esta pieza central es una reflexión sobre el “lugar del artista, sobre el lugar del espectador, sobre conceptos que tienen que ver con la representación y con la trascendencia, es una especie de templo de planta centralizada, con un misterio que se esconde en su interior, y que refleja en cierto sentido un juego muy complejo entre realidad y irrealidad, que es lo que está en la base, o la poética esencial, realidad-ficción, entre lo posible y lo increíble, que es el eje de la producción de José Luis Serzo”, añade Carlos Delgado Mayordomo, uno de los comisarios, en la presentación de esta muestra.

Un sueño hecjo Reali(de)dad, 2016.

Un sueño hecho Reali(de)dad, 2016.

Pero esta es solo una serie de la exposición, hay un total de 200 obras entre pinturas, dibujos, esculturas, instalaciones o dos piezas realizadas ex profeso para este espacio, además de 100 elementos de atrezo y de las intervenciones que ha realizado en las mismas paredes de las salas, algo habitual en Serzo. Como dice Noemí Méndez, la otra comisaria de esta muestra, “Serzo siempre inaugura con un lápiz en la mano porque no puede evitarlo, tiene que intervenirlo todo, dar esa parte de ficción y realidad”.

Familia Gómez de la serie Los Señores del Bosque, 2011.

Familia Gómez de la serie Los Señores del Bosque, 2011.

La muestra expone obras desde hace quince años hasta la actualidad, y aunque son series independientes sí que guardan cierta conexión entre ellas, una cierta coherencia entre esos mundos paralelos que ha venido desarrollando a lo largo de todo este tiempo cuyo nexo común es la metamorfosis o la liberación del ser humano como decíamos antes. La muestra arranca con Post-Show (2001-2003), una de las primeras del artistas; Familasia (2007), Los sueños de I Ming (2008), Thewelcome (2005-2009), La historia más bella jamás contada (2010), Los señores del bosque (2011-2014), Ensayos para una gran obra (2015) y El sueño del rey de la república (2014-2016). Lo más interesante de este amplio recorrido cronológico es que el espectador podrá observar cómo el trabajo de Serzo ha ido evolucionando desde una aparente o falsa sencillez de su serie más antigua a obras mucho más complejas tanto en su factura como en el discurso narrativo, a la vez que descubrir cómo hay elementos que ya estaban presentes en Post-Show.

Extraños sucesos en La Mancha, 2009.

Extraños sucesos en La Mancha, 2009.

Desde luego la obra de José Luis no es fácil de clasificar y de encajar en un espacio cerrado como suelen ser los salas expositivas. Para Carlos Delgado Mayordomo, “cada una de sus series es como una piedra que cae en un estanque y se generan ondas expansivas en torno a esa piedra, y es que las obras de Serzo están interconectadas, plantean al espectador un mismo universo que busca parafrasear nuestra realidad para mostrarnos otro universo, paralelo podríamos decir, vivencial, y que sea capaz de transformar al espectador, por eso el artista busca en sus trabajos a un espectador emancipado, capaz de generar su propia aventura, no busca posicionarse como un sujeto productor de nuevos contenidos sino que deja abierta una interpretación”.

Ensayos para una gran obra II. Dos declaraciones de amor para un entre<cto, 2014.

Ensayos para una gran obra II. Dos declaraciones de amor para un entreacto, 2014.

Una exposición muy recomendable tanto para los que ya conocen la obra de este excepcional dibujante como para los que se acerquen por primera vez al universo creativo de José Luis Serzo. Una buena excusa, además, para visitar Salamanca, una ciudad que es Patrimonio de la Humanidad y que como en muchos otros lugares, en Semana Santa se podrá disfrutar de sus procesiones. Y es que podríamos decir que es una inmersión por partida doble en el Barroco, el de los pasos procesionales y las obras de Serzo.

Á. S. C.

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