En la tranquila noche, mis nostalgias amargas sufría.
En busca de quietud bajé al fresco y callado jardín.
En el obscuro cielo Venus bella temblando lucía,
como incrustado en ébano un dorado y divino jazmín.

Afroditas y Venus puede haber muchas; una o varias en la vida de cada uno. Esa seductora y enigmática figura femenina que a todos encanta, que parece no tener otro cometido más que el embellecimiento del mundo, ella ha sido por milenios objeto de fascinación, sueños, inspiración y creatividad. Por ejemplo, si recordamos las obras más universales y reconocidas del arte, éstas son representaciones femeninas que guardan más de un elemento correlativo entre ellas. Pensemos en “La Gioconda”, “La Venus De Milo”, “La maja vestida” y “La maja desnuda”, entre otras.

“El nacimiento de Venus”, de Sandro Botticelli, retomando, es una pintura con la que es posible advertir y revisar esas direcciones que hemos mencionando antes; la seductora silueta de una mujer como monumento de fertilidad y poder, o el rostro de una dama tan anhelada que no hay otra forma de alcanzar su hermosura más que intentando su réplica. Incluso, podríamos remontarnos a la prehistoria, en donde el cuerpo de la mujer era retratado en estatuillas de marfil, piedra o terracota.

La mujer más bella de todas, que a su vez no es otra que aquella a la que amamos con todas nuestras fuerzas o nos hace recapacitar en torno a lo hermoso, en un inicio fue llamada Afrodita, diosa griega del amor y la belleza; Venus para los romanos y cualquier otro nombre para el resto en nuestros tiempos.

afrodita venus titian

En una evolución de pensamiento y modos de representación, podemos observar que la anatomía fecunda, dulce, poderosa, iracunda, sexualmente radiante y en extremo atractiva fue captada de muy diversas formas. Obedeciendo a sus propios marcos históricos, revisemos entonces, ese morfológico e idiosincrático cambio de figuración; ese movimiento transformativo en la Venus que siempre está presente.

Para hacer un recuento de las obras inspiradas en mujeres, notaremos que la desnudez es uno de los elementos claves en su retrato. Cierto es que hubo épocas en las que el desnudo de la mujer también fue escandaloso; sin embargo, se le encontró otra forma de verlo, de que éste fuera aceptado. Y esa fue el simple (pero complejo) hecho de llamar a dichos cuerpos diosas o Venus.

afrodita venus brassempouy

La Venus de Willendorf es una estatuilla en extremo antigua que podría ser la primera creación de tinte erótico y ritual.

afrodita venus de willendorf

Entre las más antiguas y hermosas imágenes de la mujer se encuentra Cnido, que para Plinio –antiguo filósofo romano– era la más increíble del arte entero. La primera desnuda en la historia occidental.

afrodita venus cnido

Otra de las grandes bellezas en el arte ha sido, ya no en planos de la sensualidad, sino de pureza, la Virgen María; en un intento por esparcir la experiencia de lo bello sin necesidad de caer en el paganismo.

afrodita venus virgen

Durante el Renacimiento, Botticelli pintó “El Nacimiento de Venus” como una muestra de amor y respeto hacia su amada Simoneta Vespucci, sin perder sus observaciones filosóficas y artísticas de ese movimiento al que perteneció.

afrodita venus botticelli

El rostro de Simoneta se repite en la primavera retratada por Botticelli, donde se observa a Venus vestida.

afrodita venus primavera

“La Venus de Urbino” de Tiziano experimentó un poco más con las luces y el poder seductor de ésta sobre la piel desnuda.

afrodita venus de urbino

“ L’Origine du monde”, de Courbet, no hace más que mostrar la plena desnudez de una mujer en una mezcla de misticismo, adoración y fecundidad, dejando fuera toda acepción pornográfica o infame. Demostrar la belleza de una mujer no necesariamente requiere un rostro.

Gustave Courbet origen

“La Venus del espejo” de Velázquez es el juego del mostrar y el ocultar en los terrenos de la seducción, el enigma y la ferocidad.

afrodita venus del espejo

Otro ejemplo son las majas de Goya, las cuales transmitían no sólo sensualidad, sino cultura y política. Puede sonar extraño, pero detrás de sus movimientos o sus miradas hay toda la historia de una nación y los actos de un artista casi demente.

afrodita venus goya

La “Olympia” de Manet causó una revolución en cuanto a colores, formas y personajes en su composición pictórica; inclusive, Bryan Ferry le retomó para que Kate Moss figurara como ésta en la portada de su décimo tercer álbum.

afrodita venus olympia

afrodita venus kate moss

Pasando por la revoluciones de pensamiento en el siglo XX, también está el “Retrato de Adele Bloch-Bauer”, de Klimt, y sus búsquedas por la textura hipersensible en la mujer.

afrodita venus klimt

¿Quién podría olvidar los cruces del mass media y el arte con la “Marilyn” de Andy Warhol? Si bien ella perteneció a un mundo más grande, el del arte se vio plagado también por su presencia.

afrodita venus andy warhol

Podemos mencionar la escultura hiperrealista de Paul McCarthy como esa búsqueda por la mimesis perfecta entre bella realidad y arte.

afrodita venus paul mccarthy

Javier Marín, partiendo de una remembranza por las prehistóricas Venus y coqueteando con los rostros de la dama renacentista, cuenta con una obra plagada de exotismo y voluptuosidad femenina.

afrodita venus mujer

afrodita venus javier marin

Las mujeres, como ese seguimiento de la figura divina, ceremonial y amable, son los cuerpos que han atravesado la historia del arte como una perpetuación de la belleza, el poder y la fascinación. ¿Cuántas Afroditas pueden (y deben) ser encontradas en la contemporaneidad?
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