La adicción a los teléfonos celulares ha acabado por estropear la magia de los espectáculos en vivo o la experiencia de ir al cine. Los molestos destellos de la pantalla, el timbre de aquellos que olvidaron apagar su aparato, o el sonido debido a la vibración distraen y hacen que aparezcan ojos asesinos.

Es por ello que invitaron al actor Miguel Rellán a dar un humorístico monólogo que animaba a los espectadores a apagar su celular, quienes esperaban el concierto de Jonathan Nott y la Orquesta suiza Suisse Romande en el Auditorio Nacional de Madrid, España.

El actor español comenzó con una anécdota: a él le había sonado el móvil en medio de un concierto: la peor experiencia de su vida… no se la recomendaría ni a mi peor enemigo y mucho menos a ustedes, se dirigió al público.

En este concierto, no se escuchó ni el mínimo sonido de los teléfonos celulares de los asistentes. Sin embargo, la invitación a Miguel Rellán tuvo motivos. En diciembre pasado, el director experto en barroco William Christie interrumpió la interpretación de El Mesías de Haendel para pedir que apagaran el móvil que estaba sonando.

Este tipo de situaciones generan la pregunta: ¿Deberían prohibirse los teléfonos celulares en este tipo de espectáculos?

teléfonos celulares

Miguel Rellán no fue tan radical, pero sí irónico diciendo que aquel que no conozca cómo se paga el aparato, porque luego hay teléfonos celulares muy sofisticados, que le pregunte o pida ayuda a la persona de a un lado.

Los conciertos del Auditorio Nacional de Madrid continuarán mañana, y en ellos se interpretarán la Quinta Sinfonía de Shubert y la Primera de Mahler, por lo que de nuevo aparecerá Miguel Rallán con su simpático monólogo.

No importa de qué clase de espectáculo se trate: si hay más de una persona, no está de más seguir el consejo de Miguel Rellán: saquen el télefono, apaguen y disfruten.

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