Fruto de más de dos años de investigación en la colección de dibujo de la galería de los Uffizi llevada a cabo por un equipo dirigido por Benito Navarrete, se presenta en la Real Academia de San Fernando el libro y la exposición I segni nel tempo. Dibujos españoles de los Uffizi. Este proyecto, realizado conjuntamente por la Fundación Mapfre, el Gabinetto Disegni e Stampe de la Galería de los Uffizi y la Real Academia, ha permitido profundizar en el conocimiento del dibujo español y descubrir muchas autorías hasta ahora desconocidas. Hasta el 24 de julio

En 2014 pudimos ver una exquisita exposición de dibujos de Pontormo, comisariada por Kosme de Barañano, en la Fundación Mapfre (Descubrir el Arte, número 182). Las obras procedían de la galería de los Uffizi, y fue precisamente esta muestra y la estrecha colaboración con Marzia Faietti, directora del Gabinetto Disegni e Stampe de esta institución florentina, lo que dio pie a este proyecto y que se ha podido materializar gracias a la Ayuda García Viñolas para la catalogación de colecciones de dibujo de la Fundación Mapfre.

La dirección científica ha corrido a cargo de Benito Navarrete Prieto, profesor de la Universidad de Alcalá de Henares y gran experto en pintura y dibujos españoles del Siglo de Oro. Junto a él han trabajado durante estos dos años Roberto Alonso Moral, y Javier de Blas y Mónica Fuentes de la Real Academia de San Fernando.

Alonso Berruguete (Paredes de Nava, Palencia, h. 1488- Toledo, 1561), “Cristo Salvador”, h. 1555, sanguina, lápiz negro sobre papel verjurado. Todas las obras, Florencia, Galería de los Uffizi, Gabinetto Disegni e Stampe.

Para Pablo Jiménez Burillo, director del Área de Cultura de la Fundación Mapfre, lo más importante es haber podido recuperar una parte importante de nuestro patrimonio, en este caso, los “más de 70 dibujos españoles que estaban mal atribuidos en la colección de la galería de los Uffizi y que gracias a este proyecto ahora están documentados y se incorporan a nuestra historia del arte”.

José de Ribera (Xàtiva, Valencia, 1591-Nápoles, 1652), "Noli me tangere", h. 1625, tinta parda a pluma sobre papel verjurado.

José de Ribera (Xàtiva, Valencia, 1591-Nápoles, 1652), “Noli me tangere”, h. 1625, tinta parda a pluma sobre papel verjurado.

Esta colección de dibujo español de la galería de los Uffizi es quizá la más importante de las conservadas fuera de nuestras fronteras, incluidas las del British Museum, la Hispanic Society o el Louvre. En ella encontramos ejemplos únicos que permiten estudiar el proceso creativo de los artistas españoles de los siglos XVI y XVII, ya que para Benito Navarrete si hay algo que diferencia el dibujo español, además del uso de lápiz negro en vez de la sanguina de los italianos, es el hecho de que para los “artistas españoles el dibujo es un elemento auxiliar para el proceso creativo, dibujaban mucho pero no entendían el dibujo como una obra autónoma en sí misma. Y creo que este aspecto se pone de relieve en la exposición”.

Historia de la colección

El origen de esta colección se encuentra en los dibujos que reunió el comerciante florentino Giovanni Filippo Michelozzi durante su estancia en Madrid en torno a 1745-46, y que refleja un “temprano gusto y aprecio de los coleccionistas italianos por el dibujo español” y que testimonia también que “Madrid era el foco más importante de coleccionismo de dibujo español y también italiano porque como hemos podido comprobar por su correspondencia también adquiere dibujo italiano”, añade Navarrete.

Juan de Juanes (Valencia, h. 1510-Bocairent, Valencia, 1579), "Entierro de san Esteban", h. 1570, lápiz negro, pluma y aguada de tinta parda con realces de albayalde sobre papel preparado.

Juan de Juanes (Valencia, h. 1510-Bocairent, Valencia, 1579), “Entierro de san Esteban”, h. 1570, lápiz negro, pluma y aguada de tinta parda con realces de albayalde sobre papel preparado.

En 1779 fue comprado por la Real Galería de Florencia un primer bloque de este conjunto gracias a la política de adquisiciones auspiciada por el gran duque de Toscana, Pietro Leopoldo de Habsburgo Lorena, y el director de esta institución, Giuseppe Pelli Bencivenni. El resto de estos dibujos que formaban parte de la colección Michelozzi fue comprado por el escultor Emilio Santarelli, y que finalmente donó a la galería florentina en 1866 junto a un extraordinario legado que sumaba un total de 12.704 diseños. Esto fue crucial porque permitió que volvieran a “confluir todos los dibujos que habían formado parte de un tronco común, aunque ese proceso de recontextualización evidenció las huellas del tiempo transcurrido y marcó el devenir de su propia historia”.

En la exposición se muestran un total de 129 dibujos, en un recorrido por los más representativos artistas españoles desde el siglo XVI hasta el XVIII. Partiendo de los destacados herederos de la maniera italiana, como Alonso Berruguete, Luis de Vargas o Gaspar Becerra, hasta los más prolíficos dibujantes del Siglo de Oro, como José de Ribera, Francisco de Herrera el Mozo, Alonso Cano, Vicente Carducho, Juan Carreño de Miranda, Antonio del Castillo, Claudio Coello o Francisco Rizi. Y culmina con los dibujos de Miguel Jacinto Meléndez, donde ya se evidencia los gustos estéticos franceses. Hay, además, una sala dedicada a Ribera.

Alonso Cano (Granada, 1601-1667), "Venus, Cupido y un sátiro", h. 1655-60, pluma de caña de tinta parda sobre papel verjurado.

Alonso Cano (Granada, 1601-1667), “Venus, Cupido y un sátiro”, h. 1655-60, pluma de caña de tinta parda sobre papel verjurado.

También hay que destacar que esta muestra de la Real Academia de San Fernando es una ocasión única para poder contemplar un relevante número de dibujos completamente desconocidos hasta esta investigación junto a otros que no se habían visto nunca en España y que fueron estudiados en 1972 por el profesor Alfonso E. Pérez Sánchez para la muestra Disegni Spagnoli celebrada en Florencia.

Nuevas atribuciones

Gracias al trabajo de investigación que se ha llevado a cabo, donde se han revisado más de 40.000 dibujos, la totalidad del archivo fotográfico y los archivos textuales de la galería de los Uffizi, el profesor Navarrete ha desvelado más de 70 nuevas autorías de obras que se encontraban mal atribuidas entre el fondo de dibujos italianos, flamencos y alemanes.

Cristo muerto sostenido por dos ángeles, de Francisco Ribalta, principios del siglo XVII, óleo sobre lienzo, 113 x 90 cm, Madrid, Museo del Prado.

Cristo muerto sostenido por dos ángeles, de Francisco Ribalta, principios del siglo XVII, óleo sobre lienzo, 113 x 90 cm, Madrid, Museo del Prado.

Entre los más destacables, está el descubrimiento entre los anónimos alemanes de uno de los “dibujos más importantes del valenciano Juan de Juanes para un cuadro perdido, el Cristo muerto sostenido por ángeles, del que se conserva en el Museo del Prado una copia hecha por Francisco Ribalta”, comenta Navarrete. Uno de los diseños más singulares del artista bruselense que trabajó en Sevilla Pedro de Campaña, y que está relacionado con la Crucifixión del Museo del Louvre, que también estaba incluido entre los anónimos alemanes.

Especial interés tienen la reconstrucción de la personalidad gráfica del sevillano Luis de Vargas, perdido entre los fondos atribuidos a Cristoforo Roncalli, así como el hallazgo de nuevas obras que incrementan el catálogo del castellano Alonso de Berruguete, algunas de las cuales se han encontrado entre los dibujos de Domenico Beccafumi, como la Circuncisión de Cristo o los dos ángeles que estaban atribuidos a Ludovico Carracci.

El caso de Francisco Pacheco, suegro y maestro de Velázquez, es muy singular, pues algunos de sus dibujos, como el retrato de Pablo de Céspedes, que sirvió para su famoso Libro de Retratos de ilustres y memorables varones de la Fundación Lázaro Galdiano, se ha localizado entre las obras de Barocci, y otros trabajos suyos estaban asignados a Frans Floris, como un San Judas, que además da la casualidad que estaba fechado el mismo día que era bautizado Velázquez, 6 de junio de 1599.

Francisco Pacheco (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 1564-Sevilla, 1644), "Retrato de Pablo de Céspedes", h. 1600, lápiz negro y sanguina sobre papel verjurado.

Francisco Pacheco (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 1564-Sevilla, 1644), “Retrato de Pablo de Céspedes”, h. 1600, lápiz negro y sanguina sobre papel verjurado.

También es muy importante el hallazgo de dibujos de artistas que trabajaron en Madrid y que procedían de Florencia, como Vicente Carducho, del que se dan a conocer dos nuevos dibujos: Aparición de los ángeles músicos a san Hugo de Licoln, que se había atribuido a Antonio da Pordenone, y que es una de “las obras más destacadas en papel azul, preparatoria para su gran lienzo de la Cartuja de El Paular, y el diseño preparatorio para la pintura de Santa Inés del Museo del Prado, que ha sido localizado entre los de Pietro da Cortona”, añade Navarrete.

Del sevillano Francisco Herrera el Mozo está el dibujo Cristo y el Cirineo, que era atribuido a Taddeo Zuccaro. Del granadino Alonso Cano se han localizado dibujos en cartas, como una hoja en la que trazó un dibujo de un jinete de una increíble modernidad.

Miguel Jacinto Meléndez (Oviedo, 1679-Madrid, 1734), "Felipe V", h. 1712, lápiz negro, sanguina, clarión sobre papel agarbanzado.

Miguel Jacinto Meléndez (Oviedo, 1679-Madrid, 1734), “Felipe V”, h. 1712, lápiz negro, sanguina, clarión sobre papel agarbanzado.

De Miguel Jacinto Meléndez se han recuperado tres bocetos de retratos de Felipe V que se encontraban entre los dibujos franceses o atribuidos a Niccolo Cassana. Muy interesante no solo porque permite conocer mucho mejor el estilo del artista madrileño sino porque también evidencian la evolución iconográfica del primer Borbón de España. A diferencia de estos retratos reales, que están en cierta manera encorsetados por el prototipo convencional impuesto por el aparato, se puede contemplar en la exposición Retrato de muchacha, “una de las obras capitales del dibujo español tanto por el dominio de la técnica del dibujo como por la penetración psicológica y de observación de la realidad”.

Miguel Jacinto Meléndez, "Retrato de muchacha", h. 1727-30, lápiz negro y sanguina sobre papel blanco verdugado.

Miguel Jacinto Meléndez, “Retrato de muchacha”, h. 1727-30, lápiz negro y sanguina sobre papel blanco verdugado.

Y, por último, no podemos dejar de resaltar el catálogo de la exposición, que recoge todo este trabajo científico y que será una referencia fundamental para el estudio del dibujo español. Además de los ensayos de Benito Navarrete, Marzia Faietti, Roberto Alonso Moral y Manuela B. Mena, el libro se complementa con las fichas del catálogo razonado que han sido elaboradas por 15 prestigiosos especialistas en arte español.

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