El Museo ABC de Madrid expone Las líneas del destino. Comisariada por Óscar Alonso Molina, la muestra permite adentrarse en el abigarrado imaginario de la artista granadina Marina Vargas a través de la creación de nueve cartas y de sus fuentes de inspiración: la tirada de una santera, dos jarrones de Alora y una portada de Blanco y Negro. El proyecto es el resultado del programa Conexiones, una iniciativa del Museo ABC y la Fundación Banco de Santander. En Madrid, hasta el 25 de septiembre

La exposición se encuentra en la primera planta del Museo ABC y lo suyo es recorrer la sala y empezar la visita desde el fondo, donde se proyecta la grabación de una tirada de cartas que una santera cubana le hizo a Marina Vargas (Granada, 1980)  y que la artista documentó. Muy cerca cuelga una portada de Blanco y Negro en la que se enlazan dos copas. Firmada con las iniciales a.t.c., correspondientes a Ángeles Torner Cervera, es una edición de noviembre de 1930 y en ella el protagonista es un rey de copas. Desde ese punto -seguimos al fondo de la sala- se ven perfectamente dos jarrones de Alcora del siglo XVIII (¿el dos de copas, quizás?).

Nueve de copas, por Marina Vargas, 2016, técnica mixta sobre madera, 205 x 122 cm.

Nueve de copas, por Marina Vargas, 2016, técnica mixta sobre madera, 205 x 122 cm.

Estos son los tres elementos que han servido de inspiración a la artista granadina para crear su baraja. Recordemos que el programa Conexiones, que con esta cumple su XI edición, pone en marcha un proyecto con un artista en quien se identifiquen estrechos vínculos con el dibujo. El creador, en este caso Marina Vargas, bucea en las coleccones de la Fundación Banco de Santander y del Museo ABC y desarrolla su trabajo a partir de estos elementos. Antes que ella han participado, por ejemplo, Santiago Morilla, José Luis Serzo o Elena Alonso.

Con su propio vocabulario y un estricto sistema de colores y formas que responden a un orden simbólico autoimpuesto, Vargas ha reinterpretado las nueve cartas de aquella tirada. Cuando el visitante se acerque a uno de esos gigantes naipes de 205 x 122 cm y reconozca un corazón o una caja torácica se encontrará ante la forma en la que la granadina representa la energía emocional que la sugieren las copas; las espadas simbolizan la energía intelectual y quedan representadas por el cráneo o la cabeza; los oros son lo material y se definen en pies, y a los bastos les corresponden la energía sexual, de ahí la presencia de pelvis. Los colores también están aplicados según una organización muy estricta (por ejemplo, el amarillo claro se relaciona con la inteligencia activa y muestra riqueza espiritual y, en sentido negativo, sequía y crueldad); por eso la artista decidió concederse un poco de libertad y añadió a la exposición unas obras realizadas en plata sobre negro que no forman parte de su baraja de tarot.

Siete de Oros, por Marina Vargas, 2016, técnica mixta sobre madera, 205 x 122 cm.

Siete de Oros, por Marina Vargas, 2016, técnica mixta sobre madera, 205 x 122 cm.

De los nueve naipes, hay tres que se muestran sin terminar y permiten ver claramente esa característica de la artista en la que incide el comisario de la exposición y del programa Conexiones, Óscar Alonso Molina: “para quien [refiriéndose a Vargas] el dibujo trabaja como el empuje que anima, que agita el resto de las disciplinas con las que se maneja: escultura, instalación, pintura, fotografía o performance”.

Un rincón de la sala se convierte en una suerte de incursión en el estudio de Marina Vargas y reúne una parte (ínfima pero representativa) de la documentación y de las referencias que la artista ha manejado en el proyecto. Es interesante adentrarse en ese backstage. La exposición se completa con un catálogo excepcional en el que se disecciona el trabajo y la aportación de la artista en un acercamiento bello y mimado en los textos e ilustraciones. Cada ejemplar regala una carta a modo de marcapáginas (¿o de lectura del destino?).

Diez de espadas, por Marina Vargas, 2016, técnica mixta sobre madera, 205 x 122 cm.

Diez de espadas, por Marina Vargas, 2016, técnica mixta sobre madera, 205 x 122 cm.

Arriba: Marina Vargas en su estudio. Fotografía: Zdenek Tusek. Colección ABC.

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