Miguel de Cervantes: de la vida al mito (1616-2016) es una exposición ambiciosa y emocionante que, acercándonos al escritor desde tres ejes: hombre, personaje y mito, nace con la vocación de saldar una deuda pendiente que contribuya a que se le conozca mejor y se le lea. Tras esta muestra de la Biblioteca Nacional hay un trabajo documental importantísimo, que se recoge también en el catálogo de la misma. Las expresiones artísticas en torno a Cervantes son testigos y responsables al tiempo de la construcción del mito. En Madrid, desde el 4 de marzo hasta el 22 de mayo

Retrato de Miguel de Cervantes Saavedra, anónimo, h. 1800, óleo, Museo Casa de Cervantes, Valladolid.

Celebramos este año el IV centenario de la muerte de Miguel de Cervantes y esta exposición en la Biblioteca Nacional de España se presenta como un gran homenaje y una forma ambiciosa de saldar una deuda pendiente con uno de los grandes de la literatura universal. Su objetivo es darle a conocer mejor para que, a la postre, se le lea.

El catedrático de la Universidad Complutense de Madrid y presidente de honor de la Asociación de Cervantistas, José Manuel Lucía Megías es el comisario de la exposición, con la que pretende acercar a Cervantes a la sociedad, colocándolo a la altura del público para que pueda dialogar con él e identificar en su obra y en su pensamiento ideas que hoy siguen vigentes y son motores para construir una sociedad más justa y equilibrada: el fomento del diálogo, la comprensión de las ideas del otro y la defensa de la libertad. Este proyecto ha contado con un comité de expertos entre los que se encuentran José Álvarez Junco, Javier Gomá y Carlos Reyero, y ha gestionado y estructurado con solvencia una documentación ingente -entre la que se encuentran interesantes obras de arte- articulando un discurso competente y accesible. Del proyecto del montaje expositivo es responsable el estudio Frade Arquitectos.

Vista de la exposición Miguel de Cervantes: de la vida al mito (1616-2016) en la Biblioteca Nacional de España. A la derecha, últimos momentos de Cervantes, por Víctor Manzano y Mejorada, 1856, óleo. Museo Nacional del Prado, depósito en Museo de Jaén.

Vista de la exposición Miguel de Cervantes: de la vida al mito (1616-2016) en la Biblioteca Nacional de España. A la derecha, últimos momentos de Cervantes, por Víctor Manzano y Mejorada, 1856, óleo. Museo Nacional del Prado, depósito en Museo de Jaén.

El título de la exposición, Miguel de Cervantes: de la vida al mito (1616-2016) es una perfecta síntesis del recorrido por las 210 piezas que se exponen. De los primerísimos pasos de esa vida se recoge la partida de bautismo, un manuscrito del siglo XVI que pertenece al archivo municipal del Ayuntamiento de Alcalá de Henares y que se conserva gracias a la precaución de un párroco: el 16 de julio de 1936 sacó el libro de bautismo de la iglesia de Santa María la Mayor, trece días después esta fue destruida por un incendio, pero el libro pasó la guerra escondido en una caja metálica cerrada herméticamente y depositada en el fondo de un pozo. Se conservan documentos con su firma como recaudador de impuestos; autógrafos falsos; cartas y certificados que recuerdan al Cervantes soldado y al Cervantes cautivo en Argel, y por supuesto, manuscritos y primeras ediciones del Cervantes escritor. El comisario recordaba en la presentación de la exposición que cuando Cervantes participó en la batalla de Lepanto era un soldado bisoño, es decir, inexperto; pero con el paso del tiempo el hombre da paso al personaje y en manos de artistas del XIX como Manuel Castellano o Eduardo Cano de la Peña, de los que se recoge un dibujo y un óleo respectivamente, un soldado más se convierte en un héroe. “Triunfo del mito sobre el hombre”.

Cervantes escribiendo la dedicatoria de su obra al conde de Lemos, por Antonio Muñoz Degraín, 1916, óleo, Biblioteca Nacional de España.

Cervantes escribiendo la dedicatoria de su obra al conde de Lemos, por Antonio Muñoz Degraín, 1916, óleo, Biblioteca Nacional de España.

Retrato de Miguel de Cervantes Saavedra, anónimo, atribuido a Juan de Jáuregui, ¿siglo XIX?, óleo. Real Academia Española.

Retrato de Miguel de Cervantes Saavedra, anónimo, atribuido a Juan de Jáuregui, ¿siglo XIX?, óleo. Real Academia Española.

En uno y otro caso la representación de Cervantes es figurada porque no se conserva ninguna imagen real; el único retrato de su época es el que él mismo se hizo en el prólogo de las Novelas ejemplares, y lo hizo con sus propias armas: las palabras: “Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos…)”. La exposición recoge un buen número de retratos: esas imágenes con las que se ha ido construyendo al personaje. En el catálogo, Carlos Reyero afirma que “encontrar el ‘verdadero’ retrato de Miguel de Cervantes se ha convertido en una obsesión desde el siglo XVIII hasta nuestros días. Y a pesar de las diferentes propuestas que se han ido sucediendo, recogidas todas ellas por primera vez en esta exposición, bien podemos hoy afirmar que solo conocemos el retrato del Cervantes personaje, pero no del Cervantes hombre”. Esto no quita para que algunos quisieran “venderse” como reales e, incluso, que se quisieran ver como reales, confundiendo deseo con realidad. Esto ocurrió con el atribuido a Juan de Jáuregui -recientemente restaurado en el Prado- que se cree que pudo ser pintado en el siglo XIX aunque en la firma se date en 1600. Entre los numerosos ejemplos, muchos son deudores del trabajo que hiciera el inglés William Kent en 1738 basándose en las palabras de Cervantes; hay una estampa que interpreta el hecho de que fuera manco con que le faltara una mano y no con que, como ocurría, esta estuviera dañada, así que se deshace de ella; algunos lo ponen en relación con el Quijote y otros con su paso por el ejército. Todas las historias que encierran dejan claro que el arte ha sido testigo y cómplice de la mitificación del escritor con maravillosas pruebas todavía en el siglo XX como el dibujo de Martí-Ramón Durbán Bielsa o la litografía de Salvador Dalí, ambos se muestran ahora en la Biblioteca Nacional.

Retrato de Miguel de Cervantes Saavedra, por Martí-Ramón Durbán Bielsa, dibujo. El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (copia manuscrita realizada por iniciativa de Pío Cabañas y continuada por Juan Sedó Peris-Mencheta), 1934-36. Biblioteca Nacional de España.

Retrato de Miguel de Cervantes Saavedra, por Martí-Ramón Durbán Bielsa, dibujo. El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (copia manuscrita realizada por iniciativa de Pío Cabañas y continuada por Juan Sedó Peris-Mencheta), 1934-36. Biblioteca Nacional de España.

Fotografías de la maqueta del proyecto del Monumento a Cervantes presentada por Lorenzo Coullaut Valera y el arquitecto Rafael Martínez, 1915.

Fotografías de la maqueta del proyecto del Monumento a Cervantes presentada por Lorenzo Coullaut Valera y el arquitecto Rafael Martínez, 1915.

De la creación del mito tienen “buena” culpa los ingleses, que fueron los primeros en asomarse al Quijote valorando su historia y su forma de escribir más allá de la caballería cómica, reconociendo su genio e imitando su manera de ficción hasta el punto de que Henry Fielding reconoce en su novela Joseph Andrews (1742) que se ha inspirado en Cervantes. A mediados del siglo XIX en la guerra de África y posteriormente en la crisis del 98, en España se le recupera para ensalzar la figura heroica y su aportación cultural. La edición de biografías y las referencias al escritor por parte de otros autores consolidan al mito. Para contextualizar este apartado de la exposición se recogen, entre otras piezas, una partitura de Cervantes en Lepanto de Emilio Arrieta, 1876, ediciones de biografías o una acuarela de Mariano Fortuny de entre 1862-1872 de la guerra en África. De nuevo el arte tiene algo que decir en la consolidación del mito, esta vez con los monumentos, algunos levantados y otros que se quedaron en proyecto, y de los que esta exposición ofrece una generosa muestra, parándose de forma especial en el trabajo del escultor Lorenzo Coullant-Valera y el arquitecto Rafael Martínez y Zapatero para la Plaza de España de Madrid.

Boceto del friso inferior frontal derecho del proyecto Monumento a Cervantes presentado por Julio Antonio y el arquitecto Antonio Flórez, 1916, dibujo, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Boceto del friso inferior frontal derecho del proyecto Monumento a Cervantes presentado por Julio Antonio y el arquitecto Antonio Flórez, 1916, dibujo, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

El recorrido, por el que nos habrán acompañado frases y sentencias del escritor, termina recordando al Cervantes viajero que ha llegado a conquistar el firmamento con su estrella bien acompañada por sus planetas/personajes: Dulcinea, Rocinante, Quijote, Sancho.

Plano de Argel, por Georg Braun. Civitates Orbis Terrarum, 1575. Biblioteca Nacional de España.

Plano de Argel, por Georg Braun. Civitates Orbis Terrarum, 1575. Biblioteca Nacional de España.

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