“¿Qué pasa si mezclas un boxeador con un artista?
Muhammad Dalí”

El arte en su esfera de grandilocuencia y elitismo parece no ser el lugar más amplio para el chiste. Arte y risa, dos cuestiones elementales para el ser humano que suponen momentos de exaltación y lo hacen trascender a algo más. Una te lleva por los rincones más humanos de la mente, pues la idea, el concepto, la forma, el fondo y la figura crean objetos con ciertas cualidades que nuestro cerebro percibe como objeto estético y provoca una emoción. La otra, por su parte, es una cuestión mucho más simple. El cerebro percibe una imagen o una idea que de forma invariable le resulta hilarante y si es efectiva, la reacción es involuntaria. El cuerpo se contrae, la expresión facial cambia y a veces nos perdemos de la realidad al no poder parar de reír.

Ambas actividades no deberían ser consideradas ajenas, sino convertirse en complementarias, pues si el arte es vida, la risa es trascendencia; ésta te lleva a salir de lo cotidiano en un segundo y siempre recordaremos más los momentos en que reímos que los que nos hicieron llorar. Lamentablemente, resulta bastante difícil llegar a un común acuerdo entre el arte y la risa.
Tal vez el cine y la literatura son los que más se acercan a esto. 

La literatura es mucho más fácil de ejemplificar. A lo largo de los siglos muchos escritores se han dedicado a abordar grandes temas sociales y filosóficos con un toque de humor. El grandioso Marqués de Sade fue conocido por sus polémicos y explícitos textos en los que la sexualidad ha permanecido en el imaginario, pero también fue un hombre que arremetió contra la religión y el gobierno:

“Pienso que si existiera un Dios, habría menos maldad en esta tierra. Creo que si el mal existe aquí abajo, entonces fue deseado así por Dios o está fuera de sus poderes evitarlo. Ahora, no puedo temer a un Dios que es o malicioso o débil. Lo reto sin miedo y me preocupa un comino sus rayos”.

Incluso otros como Jorge Ibargüengoitia y David Foster Wallace han resultado ser graciosos sin intención. Sus textos podrían ser más cercanos a la sociología por la forma en que diseccionan el comportamiento humano, pero ellos intentaban mostrar una triste realidad que a la gente le pareció graciosa. Tal vez ahí el artista malinterpretó el arte y el público encontró la esencia, pero ellos no son los más afectados. 

El arte pictórico es el que ha tenido que existir a costa de los chistes. No hay muchas obras trascendentales cuya función principal sea la de hacer reír pero con el tiempo y el estudio de la historia del arte hay algunos chistes que se han creado a partir de nombres, corrientes y cuadros: 

“¿Te enteraste de la desordenada casa de los pintores?
Es un ‘trabajo en proceso’”

“¿Porqué van Gogh se convirtió en pintor?
porque no tenía oído para la música”

“¿En dónde cuelga una vaca sus cuadros?
En el muuuseo”

“¿Cuántas Fridas necesitas para pintar un cuadro?
Ninguna porque Diego los terminaba”

Tal vez los menos adecuados y graciosos. Con el paso del tiempo se dio paso a imágenes que resumen una corriente También están los chistes ilustrados:

Esto no es una pipa

 

bromas pincelada

bromas duchamp

Duchamp estuvo aquí

 

bromas arte pelicula

“¿Qué tal si encontramos un cuarto oscuro y vemos que se revela?”

 

bromas arte colores

Colores complementarios

Hoy son los memes los que más que hacer chistes hacen incluso una crítica contra el mundo del arte, que gracias a lo contemporáneo y conceptual tiene muchos puntos que pueden ser atacados. ¿Cuáles son los mejores chistes artísticos que conoces? compártelos con nosotros y demuestra que en verdad eres un conocedor de arte. 

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Fuente: jokes4us, Pinterest

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