“El Cielo junta desiguales extremos”

Pedro Calderón de la Barca

Detenerse por primera vez frente a una obra de El Bosco, sin saber nada más que su nombre por cultura general, es un insospechado frenesí de principiante. Quizá mejor que para un experto y entendido en los temas característicos de la estética circundante al 1.500. Y por atrevido que suene, el “quizá” está demás. Pareciese que se explicara solo, pero en miles y miles de guiños. Hieronymus Bosch genera lágrimas de desconocida procedencia en los vitrineantes del Museo El Prado en la capital de España, Madrid. Convoca sentimientos oblicuos y escurridizos que obligan a la mente a no olvidarlo, y como es de saber, los registros de la memoria no se rigen específicamente por los que dicta el raciocinio.

Mesa de los pecados capitales – Hieronymus Bosch

Jean Baptiste Lamarck, dijo en alguna ocasión que “El hombre nunca mira al cielo porque siempre lo tiene a la vista”. Probablemente es lo que sucedió en este caso, aunque tantos años atrás. Dejando de lado la inevitable alusión al talento técnico y a la limpieza con la que capa por capa ese pincel trazaba hasta el más mínimo detalle de la utópica fantasía que ante el espectador se volvía realidad, Hyeronymus fue un creador de tópicos literarios y más. Un prolífico investigador del sentido figurado.

Nadie sabe cuándo nació. 1400, 1420, quizá 1460. Así como se desconoce su propia emergencia en la tierra, poco se sabe también de su pasar en ella. Es Neerlandés, eso está claro, hagamos de esto más que un juego de palabras de tendencia onírica. No pudo evitar la pintura, pues estaba prácticamente predestinado, no así el suceso y paradigma que generarían sus obras, incluso después de perder la vida. De madre y padre artistas, Bosch tuvo una primera etapa de auge al culminar  La extracción de la piedra de la locura (Prado) y Prestidigitador (Musée Municipal, Saint-Germain-en-Laye). Firmado con su nombre completo, sin firma o ya entusiasmado conel seudónimo de “Bosch”, estas obras prontamente le condujeron a las ligas mayores y a la clase más acomodada, cuyos pedidos eran exigentes, pero bien recompensados.

Ambas obras mencionadas tienen algo de lo que se exhibe con mayor claridad en la obra que le sigue. La singular forma de ver el mundo, la relación íntima que establece mediante la imaginación y el raciocinio con conceptos como la locura,la muerte y el paraíso, le vuelven ecléctico, misterioso y ala vez para algunos simplemente pesimista. Quizá haya compartido o no,esta frase elocuente de Dan Brown quien pensaba que “el camino al paraíso pasa a través del infierno, tal como Dante lo enseñó”.

Felipe el hermoso sin quererlo le hizo el favor de su vida, pues el incentivo que aquel encargo le cedió tuvo como resultado una de las obras más provocadoras y conmovedoras de todos los tiempos: Juicio Final. El despliegue de personajes, colores y el fantasioso entorno en el que el tríptico da vida a una escena completa y subdividida sumerge al espectador en una historia sin fin, de donde no sabe por dónde partir y menos, dónde terminar. Oscuro, críptico, atrevido y reluciente,se ven transitar sus personajes por un escenario que en la medida en que se recorre revuelve el estómago, gesta cuestionamientos y descubre verdades encubiertas o quizá no reveladas para los espectadores.

El Jardín de las Delicias - Hieronymus Bosch
El Jardín de las Delicias – Hieronymus Bosch

Los pecados escriben la historia, el bien es silencioso.
Johann Wolfgang Goethe

Jorge Luis Borges pensaba en dejar que el cielo exista,aunque,pensaba, nuestro lugar fuese el infierno.  Algo de aquello podemos pensar en “El Juicio de Viena”, na obra que pese a que ha sido muchas veces restaurada es, sin lugar a dudas un ícono en la trayectoria pictórica del artista. El pesimismo prima en ella como en ninguna otra de sus piezas, el mayoritario y pareciese que ganara a la idea del bien, haciendo caso a aquella idea de Borges de dejar que exista el cielo, mientras nosotros por condena pertenezcamos a su opuesto. El paraíso inexistente y un infierno reinante sumen a quien mira en una profunda introspección a la que nadie, con todas susl etras, puede mantenerse indiferente.

La nave de los locos - Hieronymus Bosch
La nave de los locos – Hieronymus Bosch

Entonces muere en 1516. Sus últimos años ya en etapa de madurez dan vida a El carro de heno (Prado) y El jardín de las delicias (Prado), su obra cúspide. Ambas, sin excepción, dan cuenta de un conocimiento adquirido de un estudio y una reflexión epistemológica plasmada en cada gesto de cada uno de los personajes presentes en las obras, en cada color de cada hoja, es cada espacio del tríptico diseñado.

Así, las obras más cercanas a sus días finales son los trípticos de La Adoración de los Magos (Prado) y el extraordinario de Las tentaciones de san Antonio (Museu Nacional de Arte Antiga, Lisboa), por los que algunos le consideraban loco o herético.

Lejos estuvo de aquello sin duda. Tanto así, que hoy, centenares de años después siguen surgiendo las mismas preguntas y quizá cuántas más respecto del mismo tópico, tan inacabable como incierto. La eterna lucha de una Humanidad que incurre y lucha contra un pecado descrito por antepasados que cuestionan, condenados a un infierno al que muchos ignoran en vida y todos le temen por dentro.

Se dice desu técnica que pintaba alla prima: una pincelada directa sobre el lienzo y aplicando nuevas capas de pintura sobre otras todavía húmedas. Sin embargo, la meticulosidad, rigor y detallismo, producen que el análisis de cada una de sus obras de cuenta de una ejecución que dista mucho de los exponentes que compartieron filas en su época.

Desde entonces vemos personajes santos como sujetos comunes y vulnerables, vulnerables a tal punto que generan empatía por ser tan comunes y corrientes. He allí la caricaturización de su obra, la sátira de los grandes maestros y santos y su dualidad entre sublimes y pecadores.

Hoy en día le homenajeamos mostrando lo mejor de su trabajo, para que no lo olvide, para que vuelva a haber uno igual.

Las tentaciones de San Antonio - Hieronymus Bosch
Las tentaciones de San Antonio – Hieronymus Bosch

 

El carro de heno -Hieronymus Bosch
El carro de heno -Hieronymus Bosch

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