Establecer un proceso de trabajo en arte-educación requiere generar una investigación del lugar donde se desee aplicar ese proceso, para conocer no tan sólo las características que pueda presentar aquel contexto en términos artísticos, patrimoniales, pedagógicos, culturales o sociales, sino también para identificar experiencias previas que, relacionadas directamente o no a la investigación, ayuden a orientar lineamientos que se deseen establecer al momento de sentar las bases de un proceso. En este caso, el programa educativo de la XIII Bienal de Cuenca, llamado El tiempo no es más fuerte, presenta una investigación del lugar que sustenta sus bases y lineamientos, como también es presentado desde la idea de plataforma-experimentación, cuyo proceso de trabajo antes, durante y después del período de la bienal apuesta por la realización de una “atemporalidad”, permitiendo con esto estar constantemente resituando la investigación del lugar con el objetivo de generar una conexión con la ciudadanía, las instituciones educativas y culturales de Cuenca.

Pero, ¿por qué es importante implementar un proyecto en arte-educación a gran escala?

La búsqueda de esta respuesta no es inmediata, quizás tampoco se deba a un período de tiempo determinado y, menos, al encontrar fórmulas específicas que surgidas en otros contextos nos tienten a repetir e implantar soluciones temporales, ya que sólo se rigen a eso: un tiempo y espacio determinado, sin asegurar nada más que su realización. La Bienal de Cuenca, en la construcción de un área de educación en sus ediciones anteriores, ya tiene experiencia en eso. En una rápida revisión de algunos programas surgidos se observan grandes esfuerzos por generar un servicio educativo que “atienda” a los públicos asistentes, centrando principalmente su trabajo en lo que denominan visitas guiadas y, más recientemente, mediación, donde generando un rápido curso de preparación cuentan con personal para “atender y/o servir” a los asistentes, explicando el contenido de las obras existentes. Estos esfuerzos son conducidos casi de forma exclusiva a los estudiantes, ya sea por cercanía, mejor conducción, comunicación  o simplemente pensando que son el público del mañana.

Otro aspecto es la realización de algunos materiales educativos que se dirigen principalmente a estudiantes pequeños (8 a 12 años aproximadamente) y unas experiencias para profesores que se enfocan bajo la idea de guía pedagógica. También se observan experiencias pilotos con escuelas, videos promocionales, acciones circenses para estudiantes, entre otras, que apuntan principalmente a producir una aproximación con la Bienal centrándose directamente en el “tiempo de realización” del evento. Todos estos esfuerzos exhiben un despliegue de creatividad que, a falta de proceso y metodología, son coherentes con el contexto bienal que fueron desarrollados, pero sin una trascendencia y visibilidad concreta que son necesarias para proyectar un trabajo sin la presión del plazo. Ahora se debe construir un lugar, integrar una metodología transversal, situando finalmente a la educación en un eje central y atemporal, donde la ciudad de Cuenca sea una plataforma regional, nacional e internacional en el campo del arte-educación, a través de un macro-proceso que integre a todas las instancias culturales existentes, estableciendo canales de comunicación e intercambio con la ciudadanía.

El tiempo no es más fuerte como programa de educación propone una acción simple pero no exenta de complejidades: instaurar procesos de conocer-aprender a partir del arte-educación considerando a la XIII Bienal de Cuenca como una etapa de exhibición y ejecución de un macro-proceso desarrollado entre bienales (atemporalmente), apuntando a la construcción de un sello identitario con participación activa en el quehacer del arte y la cultura, es decir, un lugar de integración ciudadana a través de un proceso coherente con su contexto comunitario y territorial. Concretamente, se busca producir una plataforma que active el capital cultural existente a nivel de museos, escuelas, centros culturales, bibliotecas, entre otros, integrando a la ciudadanía en el conocer, acceder, participar y reflexionar ese capital cultural, entendiendo al arte-educación como eje central de este proceso, teniendo como marco cultural nacional e internacional la Bienal de Cuenca.

Para la construcción de lo que denomino como una propuesta envuelta en un macro-proceso entre bienales o atemporal, donde el programa educativo de la presente edición se inserta al interior de éste, identifico tres líneas de trabajo las cuales van construyendo el proyecto y, a su vez, estableciéndose como programa. Esto busca la definición de una estructura basal que vaya proporcionando puentes de comunicación con la ciudadanía, las instituciones culturales existentes, formación y fortalecimiento de profesionales en arte-educación, espacios de diálogo y trabajo con profesores de primaria, secundaria y universitaria e intercambios y colaboraciones culturales con instituciones internacionales, con el objetivo de establecer aquella plataforma de trabajo. Las líneas que incorporan la propuesta son:

Metodología/Estrategia

Esta línea establece la base de organización para la propuesta, es decir, es la estructura inicial que se va acrecentando según el proceso atemporal, instaurando la metodología y las estrategias necesarias para su composición.

En términos metodológicos, se propone aplicar una pedagogía del diálogo (o dialogante), la cual permitiría construir procesos inclusivos centrados en el individuo (públicos), a partir de sus propias estructuras cognitivas, sociales y culturales. Esto significaría redefinir las funciones, buscando instaurar espacios horizontales de diálogo e intercambio, teniendo al arte y la cultura como contexto, a los artistas, curadores, profesores, mediadores, estudiantes y la ciudadanía en general como constructores de un proceso que propone dotar de conceptos, lenguajes y experiencias cualitativas para establecer etapas que favorezcan el conocer-aprender de forma autónoma y libre.

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Aprender/Construir

Acá se plantea construir un proceso de investigación que vaya delineando temas o reflexiones para la producción de un trabajo en arte-educación, pero a su vez, que sea la base de análisis para las futuras realizaciones de las Bienales, es decir, este macro-proceso permitiría ir identificando a la Fundación Bienal campos de investigación surgidos desde el contexto cultural, académico y artístico de la ciudad, para con eso determinar contenidos, planteamientos e inquietudes que se transfieran a lineamientos propositivos para la realización de las futuras Bienales, generando de esta forma una integración del proceso con las ediciones. Esta línea cuenta con dos campos de acción para el desarrollo de sus propósitos, los cuales se integran paralelamente entre y durante las bienales, potenciando actividades que posibilitarían el trabajo comentado:

Académico. En este campo de acción se instala todo lo relacionado con la investigación, reflexión y formación en arte-educación. Acá se realiza un curso de formación para mediadores que trabajarán con los públicos de la bienal, el que inicia ahora en septiembre con ciclos de conferencias con especialistas nacionales e internacionales, seminarios y workshops.

Experienciales. Como su nombre lo indica, este campo apunta exclusivamente a producir experiencias desarrollando actividades con escuelas y la comunidad, cuyo objetivo es la producción de ejercicios donde la creatividad y la educación trabajan conjuntamente. Ejemplo de esto son las residencias para arte educadores o mediadores que trabajen con artes visuales, a realizarse en dos instituciones culturales de la ciudad: Museo Municipal de Arte Moderno y Museo Arqueológico Pumapungo, con el objetivo de construir puentes de comunicación entre estas instituciones y la comunidad colindante.

Editorial

La tercera línea tiene por objetivo sistematizar y hacer circular a través de material impreso o digital todo el proceso que surge en la línea aprender/construir con la idea de fortalecer un trabajo de reflexión, generando una memoria escritural del proceso a vivir en el programa. En general las publicaciones propuestas son:

Material pedagógico de artes visuales a realizarse de forma conjunta con profesores, identificando cómo fortalecer su trabajo y lenguajes artísticos para ser aplicados en aula.

Libro del programa educativo que resulta del seminario a ocurrir en noviembre con invitados internacionales, como también, los profesores internacionales del curso formación de mediación a ocurrir en septiembre.

Libro-experiencia-comunidad reunirá el trabajo de las residencias con arte-educadores provenientes de América Latina, a producirse en esta edición en el Museo Municipal de Arte Moderno y Museo Arqueológico Pumapungo junto a comunidades alrededor de las dos instituciones.

Finalmente, este proyecto apuesta por producir un cambio de bases y de procesos que se han llevado hasta el momento en educación, si entendemos el formato bienal como una posibilidad de cambiar paradigmas en las artes visuales, donde se nos invita a reflexionar sobre nuestras formas de ver y entender al mundo.

Al integrar la educación al contexto donde se realiza el evento se aporta al mismo y tenemos la posibilidad de generar cambios mayores que se amplíen con lo que significa un trabajo sostenido por un equipo cohesionado que construya un proceso atemporal coherente, reflexivo, crítico e identificado artística, social, política y educativamente con la ciudadanía de Cuenca.

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