Organizada por Paradores, una exposición en el edificio Guardia de Corps del Parador de La Granja muestra 24 pinturas del artista italiano que plasman distintas vistas de este imponente paraje castellano además de sus cuadernos mapas y fotografías. Hasta finales de mayo

Alessandro Taiana (Como, Italia, 1967) ha pintado desde el año 2009 casi exclusivamente la sierra de Guadarrama en plein air, es decir, al aire libre. Su interés hacia el realismo español, hace que Taiana viaje a Madrid en 1998 para visitar a Antonio López, desde entonces se forja una estrecha relación entre ellos.

Sobre estas líneas, La sierra de Guadarrama vista desde Fuencarral. Arriba, Laguna de Peñalara. Todos los cuadros de Alessandro Taiana.

En 2001 se instala en Madrid y desde 2008 expone en la galería Gurriarán. En 2009 –tras estar cuatro meses pintando el lago de su Como natal– comienza una particular reexploración pictórica de la sierra de Guadarrama que se alarga hasta hoy mismo.

Hueco de San Blas.

El pintor confiesa que su “obsesión” por pintar los parajes del Guadarrama tiene mucho que ver con la lectura de los escritores de la generación del 98 y también del célebre artículo “Paisaje”, de Francisco Giner de los Ríos, publicado en 1886 y que está considerado como punto de partida del movimiento guadarramista.

Vista de la Hermana Mayor.

Es conocido que la sierra de Guadarrama es una de las montañas más pintadas de España a lo largo de la historia, desde que Velázquez la plasmara en los fondos de sus retratos reales. Posteriormente, el naturalismo, que abogaba por pintar el paisaje directamente del natural, halló en Guadarrama uno de sus mejores y primeros escenarios pictóricos cuando los alumnos de la Cátedra de Paisaje de la Academia de San Fernando, dirigida por el pintor Carlos de Häes, empezaron a pintar en la sierra a partir de 1857. Leer artículo completo sobre la pintura del Guadarrama a través de la historia.

Alessandro Taiana pintando la laguna de Peñalara desde la Morcuera, marzo de 2013.

En esta exposición, titulada La Sierra de Guadarrama. Alessandro Taiana, no solo se muestran sus pinturas, sino también, sus cuadernos, mapas y fotografías, donde se da a conocer al visitante su manera de trabajar, cómo sube con los caballetes y pinturas hasta las cimas para hacer sus paisajes y conseguir captar la atmósfera, el aire y la luz del entorno, en varias sesiones, diferentes horas o puntos de vista. Alessandro afirma que “ha pintado y seguirá pintando al óleo y directamente del natural muchas de las cumbres guadarrameñas en las distintas estaciones del año”.

Hueco de San Blas.

Alessandro Taiana escribe en uno de sus cuadernos que el “Guadarrama es el horizonte de Madrid y de Segovia. Tal vez es aún el viejo amigo. Salgo de la ciudad y recorro la autopista hasta las montañas. Con el lienzo blanco, a 1800 metros de altitud, contemplo la cumbre de Peñalara. La mirada recorre el aire y el cuerpo percibe la amplitud del espacio. El aire es sutil, el silencio paradójico. El ojo busca alineamientos hasta el horizonte, un profundo cono visual entre las severas líneas”.

Alessandro Taiana pintando en la Pedriza.

El pintor aseguraba en la presentación que “he llevado mi caballete a la sierra de Guadarrama, en sus vertientes robustas, en los puertos luminosos y claros, sobre las cumbres agrias y desoladas, y he pintado al aire libre, en las distintas luces del día, en el transcurso de las estaciones, en las variables de la meteorología. He puesto  la montaña en el centro de mi mirada en una actitud de contemplación. Y la montaña, con su grandeza y su dignidad, me ha obligado a situarme, a encontrar un lugar donde ponerme con respecto a la naturaleza”.

El artista italiano trabajando en la laguna de Peñalara el 2 de septiembre de 2013.

Y es que para Taiana, el pintor de paisaje tiene que pintar del natural, pisar materialmente el terreno, exponerse. La emoción, después la forma. Hacer forma, llegar a una forma completa. Hacer visible lo invisible.

Alcornocal.

Y, por último, Tatiana finaliza comentando que está encantado con la colaboración con este precioso Parador de la Granja desde el que se divisa esta maravillosa sierra. Esta exposición ha sido posible gracias a la colaboración con Luis Gurriarán, de la Galería Gurriarán.

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