El Body Art, como parte del arte conceptual, logró convertirse en uno de los símbolos más poderosos de la época posmoderna por su carácter subversivo que ponía a prueba tanto al espectador, como a aquel valiente que se atreviera a realizar alguna de las acciones. Con simbolismos en el aspecto social y personal, los artistas buscaban su identidad y cuando marcaban su cuerpo, intentaban redefinirla para crear una percepción completamente diferente.

Esta corriente artística nació en los años 60 cuando la revista “Avalanche” acuñó el término después de que Bruce Naumann comenzara a crear obras con su cuerpo. En esas décadas, el Body Art que introdujo el problema del “cuerpo real” en el espacio y tiempo real, un lugar ideal para el placer y el sufrimiento. A la par del performance, muchos críticos y conocedores de arte ignoraron por completo el surgimiento y desarrollo de una de las corrientes preponderantes para los tiempos modernos.

Reconocido como un arte lleno de metáforas, indaga en la energía del cuerpo, su resistencia y las posibilidades psicológicas y sexuales que es capaz de reflejar a través de la piel. El cuerpo se convierte en el instrumento que puede sufrir, ser agredido o dispuesto a consciencia del propio artista.


Los artistas europeos fueron mucho más drásticos y dramáticos en sus acciones. Éstos decidieron hacer del dolor una parte fundamental de sus representaciones, mientras que los americanos se basaban en la provocación con ubicaciones y movimientos. En Europa los artistas se automutilaban en sus presentaciones en vivo hasta llegar a quitarse pedazos de su piel y órganos para documentar su proceso de cambio.

Günter Brus
A diferencia de las pinturas, la escultura, el cine o la música, en el Body art el acto es tan efímero como el tiempo que transcurre y sólo puede ser observado como se planeó mientras durara la representación. Más tarde, sólo los testimonios del video o la fotografía son capaces de mostrarnos lo que ocurrió tal como ocurrió. Estos artistas son algunos de los que realizaron los actos más osados para demostrar la subversión en un mundo que necesitaba cambiar.

Chris Burden

Chris Burden
Conocido como uno de los artistas más excéntricos, es el artista que se disparó en nombre del arte. Ensu obra “Shoot” de 1971, pidió a un amigo que le disparara con un rifle calibre 22. El artista decía “Todo el mundo intenta evitar ser disparado. ¿Y si yo lo hago a propósito?”. Ese mismo año, como parte de su tesis, realizó su obra “Five Day Locker Piece” en la que se encerró cinco días en la taquilla número cinco de su facultad con unos litros de agua y una botella para orinar.  Tres años más tarde, con su obra “Trans-fixed” decidió clavar sus manos al techo de un Volkswagen en referencia a la crucifixión. El automóvil comenzó a andar y el artista casi pierde la vida.

Marina Abramovic

Marina Abramovic
Conocida como la abuela del performance, Marina Abramovic se caracteriza por estar dispuesta a todo con tal de hacer su arte. En una de sus piezas; “Ritmo 10, utilizó un cuchillo y sus manos. Pasaba la punta del cuchillo por cada dedo y cuando el cuchillo rozaba su mano y la cortaba, lo cambiaba: empleó 20. Su performance fue grabado y cuando finalizó, lo observó para, en futuras ocasiones, volver a cometer exactamente los mismos errores. En su pieza “Lips of Thomas”, grabó en su vientre con una navaja, una estrella comunista de cinco puntas, se azotó y después se recostó en una cama de hielo que estaba sobre flamas calientes.

Gina Pane


Su cuerpo siempre fue el instrumento principal de su trabajo. Con vidrios, cuchillas o agujas de coser, se infringía heridas y cortaba su piel para revalorizar el sufrimiento y simbolizarlo como fecundidad, objeto sexual, vínculo de regeneración e inmortalidad. En su obra “Psyché”, realizó un corte vertical en su vientre y uno horizontal que atravesaba su ombligo para hablar sobre la figura femenina como madre. Su acción “Escalada no anestesiada” requería sus pies desnudos con los que ascendió por unos escalones con dientes de sierra colocados en el suelo. Cuando caminaba, las cuchillas se introducían en sus pies, lo que la obligaba a apoyarse con sus manos y éstas también se cortaban.

Gina Pane
En “Acción sentimental” cortó la palma de su mano y dejó que la sangre cayera por sus dedos. “Le corps presenti” requirió un corte en la parte superior de su pie y mientras caminaba, dejaba un rastro rojo por donde pasaba. Otro ejemplo de la entrega de Pane fue “Laura” en la que hundió el antebrazo en agujas de coser con diferentes hilos de colores, escribía un texto y los hilos de sangre llenaban sus letras. “La lait chaud” consistió en beber leche hirviendo y luego herir su espalda con una cuchilla y en “Nourriture. Actualités. TV. Feu” masticó 600 gramos de carne descompuesta y cruda, después observó las noticias, encendió fuego a su alrededor y luego lo apagó con sus manos y pies, tal como si se tratara de un rito de iniciación.

Günter Brus

Gunter Brus
Con títulos como “Automutilación I, II y III”, “Acción 17 – destrucción de la cabeza”, “Acción 30, 33 y 34 – estrangulamiento”, es evidente que la violencia y el masoquismo predominan en su arte. Con cada acto degradó su cuerpo hasta que la intensidad hacía cerrar los ojos al espectador. Al principio maquillaba su cuerpo como un simulacro de heridas, después con el cuerpo totalmente desnudo, mostraba cualquier tipo de posibilidades grotescas con pinzas, hachas o cuchillos. Cortó su cuerpo, bebió su orina y se untó sus excrementos.

Bruce Louden

 

Bruce Louden

Uno de los artistas más arriesgados y controvertidos es Louden, quien se ha quitado diversas partes de su cuerpo como la lengua. Con un plan bastante organizado, se automutila después de avisar a sus seguidores dónde lo hará en qué momento y con qué técnicas. Filma el proceso y después vende sus partes a diversos coleccionistas.

Orlan

orlan
Es tal vez una de las artistas que marcaron tendencia con un discurso coherente e inteligente. Su cuerpo cambia y se desgarra en una estética que relata un fenómeno social. Desde 1965 realiza performance en los que su cuerpo es el eje reactor. La identidad femenina a través de íconos religiosos fue el tema principal de sus primeras obras, pero más tarde decidió transformar su cuerpo para siempre como una búsqueda de nuevas identidades. Con 10 intervenciones quirúrgicas, fotógrafos y camarógrafos grababan cada instante de los procedimientos con el único objetivo de denunciar las presiones sociales hacia el cuerpo femenino, en la que el cuerpo caduca y todo puede ser intercambiable para aparentar felicidad.

Rudolf Schwarzkogler

Rudolf Schwarzkogler
Relacionado con los artistas del accionista vienés, Schawarzkogler es conocido por sus fotografías de peces y pollos muertos o la icónica imagen de un hombre vendado. Sus trabajos incluían el dolor y mutilación como un ingrediente fundamental. En un artículo del Newsweek mencionaban cómo arrancó su pene en uno de sus performance, aunque aún no se sabe si en verdad se mutiló o sólo fue un montaje. En su acto “Acción 6” encapsuló su cuerpo: tirado en el suelo, envuelto en vendas, se encuentra en medio de una habitación blanca con una botella, un pollo muerto, luces y cables alrededor en el que buscaba alimentarse como podía de aquello que tenía a su alrededor.

Pierre Pinoncelli

Pierre Pinoncelli
Conocido por haber destruido a martillazos de las “Fuentes” de Duchamp, el último representante del accionista vienés buscaba a toda costa provocar al público. En el V Festival del Performance de Cali, cortó un trozo de su dedo meñique,  lo bañó en formol y escribió en la pared un mensaje contra las Farc como protesta por el secuestro de la excandidata presidencial Ingrid Betancourt.

Wafaa Bilal

El Body Art
Este artista iraquí que se volvió popular por sus videoinstalaciones provocativas, en 2007 realizó su obra “La tensión doméstica”: se encerró en una habitación de una galería de arte durante un mes y los espectadores le podían disparar con un rifle de pintura que se accionaba desde Internet. El objetivo del artista era crear consciencia de la guerra virtual y la privacidad en la época digital. Más de 60 mil personas de 130 países distintos le dispararon y unos hackers programaron el rifle para que disparara automáticamente.

 

Fuente Original